En la edición del lunes 13 de agosto, una nota escrita por un periodista, supongo que de la casa, se refiere a una odisea para tomar un taxi un viernes por la noche. Allí explica con lujo de detalles cómo hizo para buscar una unidad desde Sarmiento y Córdoba, terminando, según su relato, discutiendo con un tachero en Oroño y Montevideo porque no quiso llevarlo hasta su domicilio en Oroño al 300. Según este señor es la segunda vez que discute con los choferes que terminan amenazándolo. Ahora bien, ¿cómo es que hizo ese periplo desde Sarmiento y Córdoba para terminar en Montevideo y Oroño, si se dirijía a Oroño al 300? Si no sabe donde vive no creo que haya pasado por todo lo que dice que vivió ese viernes. Además si es tomador de taxis debe tener también buenas anécdotas de los muy buenos tacheros que hay, como hace referencia la lectora María del Carmen en la edición del domingo 12, agradeciendo a un chofer que devolvió una agenda con dinero olvidada en su auto. Esto sin ánimo de polemizar.






























