Juliovich, sos el Patch Adams de la radio (sí, un payasito, eso sos para mí). Esa persona noble de perfil muy bajo que con tu delicada picardía e inteligencia, podés contar chistes y anécdotas sin groserías. Esto no es mi ocurrencia sino que está corroborado por la expresión de afecto de mucha gente que a través del contestador de la emisora para la cual trabajabas, así expresaba lo importante que eras en sus vidas y la necesidad que tienen de seguir escuchándote diariamente. Estoy hablando de que hay muchos oyentes que por algún motivo están solos en sus hogares, ya sea por ser viejitos, o por padecer alguna enfermedad o discapacidad. Vos, con tu sencillez y espontaneidad, llegaste a ser parte de cada uno de ellos. Los oyentes como yo te pedimos que vuelvas y supongo dentro de poco disfrutaremos nuevamente de tus hermosas ocurrencias.
































