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El Papa viaja a Albania, una de las naciones más pobres de Europa

El Papa “quiere alentar un clima de coexistencia serena entre las religiones que sirva como mensaje para otras partes del mundo”, explicó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

Sábado 20 de Septiembre de 2014

El Papa Francisco celebrará mañana su primera visita a un país europeo, Albania, para rendir homenaje a una de las naciones más pobres del viejo continente y emblema de la convivencia entre musulmanes y cristianos.

   “He decidido viajar a ese país porque ha sufrido mucho a causa de un terrible régimen ateo y ahora esta realizando una pacífica convivencia entre sus diferentes componentes religiosos”, explicó ayer Francisco, antes de ingresar al edificio del Aula Pablo VI, donde se realizaba una reunión para analizar los caminos de la evangelización.

   El Papa “quiere alentar un clima de coexistencia serena entre las religiones que sirva como mensaje para otras partes del mundo”, explicó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

   Francisco viajará acompañado por su “ministro” para el diálogo interreligioso, el cardenal francés Jean-Louis Tauran, y se reunirá con responsables de seis comunidades religiosas presentes en Albania: musulmanes, bektashi (corriente sufí del Islam), ortodoxos, católicos, protestantes y judíos.

   El otro objetivo del viaje es “rendir homenaje a las diferentes confesiones y religiones” que resistieron a las “terribles persecuciones” del régimen comunista de Enver Hoxha (1945/85), que impuso el ateísmo en la Constitución albanesa de la época, explicó Lombardi.

   Al contrario de Siria, Irak y otros países de Oriente Medio, en Albania, con una población de 3,2 millones de personas, se respetan entre sí los imanes y los sacerdotes tras haber pasado años difíciles bajo el rígido comunismo de Hoxha.

   El Vaticano rechazó que la vida del Papa corra peligro durante su estadía de once horas en Albania pese a las advertencias lanzadas por el embajador de Irak ante la Santa Sede, Habeeb Al Sadr, de posibles atentados por parte de la organización Estado Islámico.

   Según el diplomático, Francisco es objetivo de los yihadistas por haber criticado públicamente los abusos contra las minorías cristianas en Siria e Irak.

   Francisco no ha modificado su programa durante el cual se movilizará por las calles de Tirana a bordo de un jeep descubierto como el que emplea en la plaza de San Pedro.

   El pontífice latinoamericano tiene previsto luego un desplazamiento a Estrasburgo (Francia) para hablar ante el Parlamento Europeo y a finales de noviembre visitará Turquía, un viaje delicado.
  Se trata del cuarto viaje internacional que celebra el Papa argentino, después de Brasil, Tierra Santa y Corea del Sur.

   Durante las once horas que permanecerá en Albania, Francisco se reunirá con dirigentes albaneses, celebrará una misa en la plaza Maria Teresa de Calcuta y visitará la Universidad del Buen Consejo para reunirse con líderes religiosos.

   Francisco rendirá homenaje a la beata Teresa de Calcuta, mejor conocida como Madre Teresa, premio Nobel de la paz, quien es para los albaneses la santa de su tierra, a pesar de que vivió casi toda su vida en India donde se dedicó a ayudar a los pobres y desheredados.

   Luego, en la nueva catedral de Tirana, el Papa celebrará la oración de la tarde, con representantes de todas las fuerzas vivas del catolicismo albanés.

   La agotadora jornada, sobre todo para una persona de 77 años, se concluirá con un encuentro con huérfanos y enfermos de un centro social localizado a unos 20 kilómetros de Tirana, un rito que el pontífice jesuita cumple en todos sus desplazamientos.

   Fiel a su deseo de involucrarse con las periferias del mundo tanto geográficas como existenciales, Francisco quiso visitar antes de París o Madrid a Albania, un país olvidado y pobre, donde los católicos constituyen el 15% de la población y los ortodoxos el 11%.

   En 1993, dos años después del dramático éxodo de cerca de 20.000 albaneses a Italia, Juan Pablo II visitó ese país para conmemorar a los “mártires de la fe”, entre ellos varios obispos, sacerdotes y seminaristas que murieron encarcelados o ejecutados entre 1945 y 1987.

    “Este será un viaje breve pero intenso”, reconoció Lombardi, quien adelantó que el Papa regalará a Albania un precioso misal: el primero escrito en albanés, que data del año 1555.

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