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El Papa recibió a víctimas de la trata de personas

Cuatro mujeres, entre ellas una argentina, se reunieron con Francisco en el marco de una conferencia para luchar contra el esclavismo.

Viernes 11 de Abril de 2014

El Papa Francisco se reunió ayer con cuatro mujeres que fueron obligadas a la prostitución y calificó el tráfico de personas como un crimen contra la humanidad.

El pontífice dejó ayer el Vaticano para asistir a una conferencia de trabajadores eclesiásticos, representantes de organizaciones caritativas y directores de policía de 20 naciones que prometieron mayor cooperación para alentar a las víctimas de tráfico y esclavitud a denunciar los delitos.

Francisco dijo en la conferencia que el tráfico de personas "es una herida abierta en el cuerpo de la sociedad contemporánea, una herida en el cuerpo de Cristo. Es un delito contra la humanidad". El Papa se reunió en privado con cuatro esclavas sexuales liberadas, de Argentina, además de Chile, Hungría y la república Checa, que actualmente viven bajo protección.

"Nuestra estrategia debe ser cruzar todas las fronteras, lenguas, culturas y creencias religiosas", dijo al grupo el secretario general de la Interpol, Ronald Noble. "A los mercaderes no les preocupan estas diferencias, y desde luego se benefician con ellas, como lo han hecho durante años".

Al encuentro asistieron jefes de policía de países en los que los hombres y mujeres son destinados rutinariamente al tráfico sexual, incluyendo Nigeria, Rumania, Polonia y Albania.

Francisco ha hecho de la denuncia al tráfico humano y esclavitud una prioridad en su pontificado.

El Vaticano recientemente unió fuerzas con la iglesia anglicana y la universidad Al-Azhar, la sede más importante de enseñanza del islamismo suni, en una iniciativa contra la esclavitud.

Con todo, solamente 1 por ciento de todas las víctimas de tráfico humano denuncia sus traficantes a la policía y piden ayuda, dijo Bernard Hogan-Howe, comisionado de la policía metropolitana de Londres, que se alió con la arquidiócesis de Westminster para cuidar a las víctimas. Muchas de ellas temen pedir ayuda, creyendo que serán juzgadas, deportadas o enjuiciadas cuando de hecho la policía y la iglesia desean ofrecerles un "santuario", agregó.

Según un informe de octubre de la organización de caridad Walk Free Foundation, casi 30 millones de personas viven en la esclavitud en todo el mundo, muchos de ellos hombres, mujeres y niños traficados por grupos como trabajadores sexuales y mano de obra no calificada.

Hogan-Howe dijo que el compromiso entre los grupos de la Iglesia que trabajan con víctimas del tráfico de personas y las fuerzas policiales para cooperar es vital.

"Esta es una cadena bastante poderosa. Tenemos a los jefes de varias fuerzas policiales y muchas personas que son líderes. Están comprometidos en el tráfico", afirmó.

Agregó que era importante que líderes como el Papa hagan llamamientos contra el tráfico de personas y lo califiquen de crimen contra la humanidad porque esas denuncias pueden dar resultados concretos. "Además de ser una declaración, alienta a los gobiernos a aprobar leyes. Al hacer semejante declaración, alienta a los gobiernos a darle al tema una prioridad muy alta", agregó.

El primer viaje del Papa tras su elección fue a Lampedusa, una isla ubicada entre Sicilia y Túnez donde terminan muchas víctimas del tráfico de personas.

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