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El Papa afirmó que el aborto es una muestra de la "cultura del desecho"

En una de las intervenciones más duras sobre la cuestión, refutó las objeciones que le planteaban religiosos conservadores. El pontífice formuló la condena ante el cuerpo consular en el Vaticano. También se refirió a diversos conflictos armados.

Martes 14 de Enero de 2014

El Papa Francisco, a quien los conservadores de la Iglesia Católica han acusado de no hablar con suficiente convicción en contra del aborto, calificó ayer de "horrorosa" esa práctica de terminar con una vida y afirmó que es una muestra de la "cultura del desecho".

Los comentarios más duros de Francisco sobre la cuestión desde su elección en marzo del 2013 fueron realizados en un discurso a diplomáticos acreditados ante el Vaticano, declaraciones anuales conocidas como su "Estado del Mundo".

"Suscita horror sólo el pensar en los niños, víctimas del aborto, que no podrán ver nunca la luz", dijo el Papa argentino al hablar sobre los derechos de los niños. El aborto, dijo, es parte de una "cultura del descarte" que viven muchos países del mundo. "Por desgracia, objeto de descarte no es sólo el alimento o los bienes superfluos, sino con frecuencia los mismos seres humanos, que son descartados como si fueran innecesarios", agregó.

Aunque Francisco no ha dado señales sobre un cambio en la posición de la Iglesia respecto al aborto, tampoco se ha referido a la práctica tan duramente ni con tanta frecuencia como sus predecesores Benedicto XVI y Juan Pablo II. Los dos, con frecuencia, daban sermones contra el aborto, que la Iglesia considera un asesinato.

Los católicos conservadores se alarmaron cuando Francisco, en una histórica entrevista en septiembre con la revista jesuita italiana Civiltá Cattolica, dijo que la institución debía dejar de lado su "obsesión" con las enseñanzas sobre el aborto, la anticoncepción y la homosexualidad.

Su postura de favorecer la misericordia en vez de la condena ha desorientado a los conservadores católicos.

Pero en realidad, sobre la cuestión, Jorge Bergoglio nunca se apartó de la ortodoxia. El 26 de noviembre pasado dijo sobre el aborto: "Quiero ser completamente honesto al respecto. Este no es un asunto sujeto a supuestas reformas o «modernizaciones». No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana".

Causó impacto cuando, tras cartón, sostuvo que "hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?".

El año pasado, el obispo Thomas J. Tobin de Providence, en Rhode Island, dijo que estaba decepcionado de que el Papa no se hubiera referido más directamente a la "maldad del aborto", algo que muchos conservadores pensaban.

"Heridas de la paz". En un largo y complejo discurso por el año nuevo, el Papa argentino denunció ante el cuerpo consular en el Vaticano lo que llamó "las heridas de la paz", las guerras sangrientas en Siria, Oriente Medio, Africa y volvió a reclamar a la comunidad internacional para que la trata de seres humanos sea considerada como un crimen contra la humanidad.

"La trata de seres humanos es un delito contra la humanidad", clamó el Papa ayer ante los embajadores y representantes de 183 países congregados en la imponente Sala Clementina del palacio apostólico.

También censuró con vehemencia "el drama de los refugiados, sobre todo en el Cuerno de Africa, en la región de los Grandes Lagos" y mencionó a "los numerosos emigrantes que, desde América latina, emigran a Estados Unidos y los que desde Africa y Oriente Medio buscan refugio en Europa".

"Recuerdo mi visita a Lampedusa...Hay una indiferencia general ante esas tragedias", recalcó al referirse a su viaje a la isla siciliana, donde se ahogaron el año pasado unos 400 emigrantes que intentaban entrar en dos barcazas a Italia.

"Hay que edificar la paz", rogó tras pedir "que termine el conflicto en Siria".

"Deseo que la conferencia Ginebra firme el comienzo del deseo de pacificación", afirmó al referirse a la reunión sobre Siria convocada para el miércoles 22 en Suiza.

El pontífice solicitó "pleno respeto del derecho humanitario: No se puede aceptar que sea golpeada la población civil, especialmente los niños", subrayó, y manifestó su "especial preocupación por el Líbano, Egipto, Irak" e invitó a las partes a emplear "la vía diplomática del diálogo".

Subastan la Harley de Francisco

La casa londinense Bonhams subastará en París el 6 de febrero una moto Dyna Super Glide que Harley Davidson regaló al pontífice para conmemorar el 110º aniversario de la marca estadounidense. Los beneficios de la donación de Francisco serán para Caritas de Roma.

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