A los ciudadanos comunes, a los de a pie, nos cuesta −o no, depende− entender las declaraciones del “chico de los mandados”. Este “chico travieso” no hace otra cosa que obedecer a su amo. En otras palabras, estamos frente al nuevo “Chirolita” de la política argentina. Creo que los lectores de este prestigioso diario La Capital habrán desentrañado a quién nos estamos refiriendo..., ¡adivinaron!: Miguel Torres del Sel. Este señor “abanderado de la nueva política” que reclama por una provincia mejor, se opone sistemáticamente a reformar la Constitución provincial. Ahora, cabría preguntarse, qué se puede esperar de este mandadero si su jefe y mentor, Mauricio Macri, tiene como principal asesor de su gestión de gobierno al Durán Barba, defensor a ultranza del genocida Adolf Hitler y otras figuras siniestras, quien está además denunciado por estos días de hacer apología del delito. Esperamos fervientemente que los representantes del PRO aclaren este vergonzoso y peligroso episodio por dos razones: Macri es un jefe de gobierno que aspira a ser presidente de la Nación y es el líder de un partido político con representación legislativa. Exigimos una enérgica condena a las declaraciones públicas de Durán Barba por parte −al menos− de los representantes locales del PRO. No creo que el señor Del Sel le esquive al bulto. Además le aclaro −por si hace falta− al ex Midachi, que esta triste situación no es ningún chiste.































