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El Mercosur, visto desde la navegación fluvial

Representantes de los países de la región analizaron la economía de la navegación fluvial

Domingo 06 de Octubre de 2013

La Argentina busca recuperar el tiempo perdido en materia de transporte por agua, una tarea que le demanda repensar no sólo cuestiones logísticas sino además su política de vinculación con sus socios del Mercosur, especialmente con Paraguay y Uruguay, y afianzar estrategias de integración que quedaron truncas en los últimas décadas. Por otra parte, tomar en serio los desafíos que plantea el comercio fluvial a través de las hidrovías, que no sólo se retroalimenta a sí mismo con volumen de cargas sino además que derrama hacia otros sectores de la economía como la industria naval a partir del despegue de los buques de fabricación nacional.

"Argentina interrumpió el uso del río por muchos motivos en la década del 90 y esto fue en detrimento de otros eslabones del transporte, que quitaron del debate una palabra como competitividad", resumió el titular de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación, Horacio Tettamanti en el marco de las 2º jornadas internacionales Puerto Rosario Eje del Mercosur ,que se realizaron en la ciudad, organizadas por el Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro).

Teniendo en cuenta que por el sistema de la hidrovía Paraná Paraguay, que conecta a los puertos del Gran Rosario al sur con los del país vecino y Uruguay hacia el norte, actualmente se mueven entre 14 y 20 millones de toneladas de cargas totales y la proyección es alcanzar las 40 millones de toneladas en 2020, la definición de una nueva política de integración regional es clave para la Argentina, un país que postergó este proceso y relegó los vínculos con sus socios naturales.

"Hay un gran camino por recorrer que es optimizar la logística de la zona y es importante el acompañamiento de Brasil, Uruguay y Paraguay", dijo Tettamanti.

Otra mirada. Los planteos que se trazó el país en ese sentido apuntan a readecuar normativas y legislaciones con la idea de recuperar el protagonismo del Estado en la regulación de las actividades portuarias que fueron abandonadas con la desregulación de los años 90 a manos del sector privado. También la activar la actividad de las líneas de bandera nacional en el transporte fluvial de la región.

"La guía de esta nueva política de Estado es lograr que todos podamos tener más cargas para que pasen por nuestros puertos, más barcos para nuestra bandera y más obras para nuestros astilleros", resumió el funcionario nacional.

Esta nueva mirada sobre el transporte fluvio marítimo en el país también está acompañado de una renovada relación bilateral especialmente con Paraguay, un país con el que la Argentina no lograba sellar acuerdos para la puesta a punto del corredor fluvial de la hidrovía que une a ambos países, situación que generó numerosas diferencias y derivó en beneficios para los puertos uruguayos que supieron capitalizar el flujo comercial proveniente del norte.

A partir de la asunción de Horacio Cartes como presidente de Paraguay, la administración de Cristina Fernández de Kirchner comenzó a estrechar lazos con el país vecino y a revisar estrategias para desarrollar el transporte hidroviario. "Estamos trabajando en la unidad y la integración, señaló Héctor Duarte, presidente de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) de Paraguay y explicó que en ese sentido el gobierno de su país marcó una "nueva agenda".

El directivo recordó que en el año 1988 se movían por la hidrovía Paraná Paraguay 700 mil toneladas de cargas, el año pasado ese número alcanzó los 20 millones de toneladas y merced a la expansión de la frontera agrícola y a la explotación del mineral de hierro se hace necesario y urgente "la adecuación de flotas e infraestructura portuaria para hacer frente a esta demanda de servicios". También consideró que se proyecta el doble de este movimiento de cara a 2020.

"Otro punto de trabajo de esta nueva agenda es una alianza para el desarrollo que requiere de nuevos escenarios de cooperación, especialmente con la Argentina para movilizar las mercancías porque nosotros no tenemos salida al mar", sinceró Duarte.

Entre estas acciones, las más urgentes están vinculadas con la readecuación de la traza fluvial de soberanía compartida especialmente a través de trabajos de dragado.

Pero dar un debate serio en materia de transporte fluvial demanda un trabajo en conjunto entre socios. "Debe primar el concepto de región, de lo contrario la integración será muy difícil", señaló Alberto Díaz, presidente de la Administración Nacional de Puertos (ANP) de Uruguay, quien consideró que los países deben dejar de mirar las fronteras para analizar a la hidrovía como un sistema que aporte beneficios a todos.

Díaz explicó que las vías navegables son las grandes carreteras por donde salen la producción de los países y su utilización demanda ponerse de acuerdo sobre temas como la jurisdicción porque utilizar estas vías "genera menor contaminación, ahorro de combustible y demás ventajas" para los usuarios, aunque se trata de una tarea "que no depende de un solo país".

El funcionario uruguayo planteó que las políticas de su país en materia portuaria se enfocan en una visión de "sistema". Según indicó desde su gobierno se intenta que "los puertos no compitan sino que se complementen, porque entendemos que la mercadería sebe salir por donde más convenga".

En ese punto, el colombiano Armando Duarte Peláez, el primer latinoamericano en presidir la Asociación Americana de Autoridades Portuarias —una alianza de los puertos de Canadá, el Caribe, América latina y Estados Unidos— fue llamó a trabajar en acciones que promuevan la integración de todos los puertos de América. "Europa fue el pasado, Estados Unidos es el presente y ahora viene el amanecer para Latinoamérica", dijo en referencia al desarrollo y al potencial en materia de transporte por agua que se le plantea a la región. "Estados Unidos tendrá que hacer alianzas estratégicas con los países latinoamericanos si quiere preservar su liderazgo", argumentó.

Pero pensar la actividad portuaria también demanda de parte de los gobiernos no sólo posar la mirada sobre el aspecto económico y comercial sino además ,con lo medioambiental. En ese aspecto, el ministro de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente de Santa Fe, Antonio Ciancio, recordó que la provincia —que tiene cuatro puertos públicos y muchos privados— asumió el compromiso de coordinar tareas entre ambos. "Mirar la actividad portuaria sin mirar los problemas de las ciudades y el control de los ríos es sólo una visión productivista" del sistema. "El puerto no debe ser enemigo del río, de las ciudades y de los habitantes, por eso se necesita una logística y un sistema integrado", sentenció. •

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