Finalizado el histórico rescate de los 33 mineros, el futuro del yacimiento San José es todo un misterio: no se sabe si volverá a ser explotado o si se convertirá en un lugar de recuerdo.

Finalizado el histórico rescate de los 33 mineros, el futuro del yacimiento San José es todo un misterio: no se sabe si volverá a ser explotado o si se convertirá en un lugar de recuerdo.
La mina que se hizo famosa tras el derrumbe del 5 de agosto, está clausurada actualmente por las autoridades.
San José podría seguir operando en un futuro debido a los fuertes rumores de una supuesta veta rica en oro y cobre, encontrada durante las labores de sondaje para establecer contacto con los mineros.
El profesor Gustavo Lagos de la Universidad Católica, una de las más prestigiosas de Chile, es uno de quienes plantean como verdadera esta hipótesis que podrían convertir el yacimiento, potencialmente quebrado, en fuente de millones.
Los rescatistas y el gobierno negaron la existencia del mineral, asegurando que la mina San José tiene reservadas probadas de oro y cobre desde hace 100 años y no hay nuevos filones.
Si la hipótesis del oro fuese comprobada, la única forma de reabrir el yacimiento sería mediante la inversión de ocho millones de dólares para mejorar los estándares de seguridad, lo que sería difícil para la empresa San Esteban, dueña de la mina derrumbada.
Actualmente enfrenta un proceso judicial en el que se estudia si los activos de la empresa son atractivos para arrendarlos o decretar la quiebra, además de negociar la salida de los trabajadores.
Si otra empresa minera con mayor respaldo financiero arrendara los activos de la propietaria de San José, podría explotar las otras minas que posee, Bárbara, Claudia y Johanna, además de usar las dos plantas de proceso y chancado pertenecientes a la empresa San Esteban.
En ese panorama, el yacimiento San José podría ser usada como un depósito subterráneo de los relaves mineros.
Si las opciones relacionadas a la minería cayeran, San José también podría aprovechar la atención mundial que captó el rescate y convertirse en un hito turístico que recuerde la histórica hazaña.
De hecho, el mismo presidente se comprometió a no dejar en el olvido el encierro obligado de los trabajadores que movilizó la ayuda estatal y privada, junto a aportes extranjeros.
Mientras se decide lo que pasara con la mina San José, las familias de los 33 mineros recogen parte sus pertenencias para viajar al hospital de Copiapó y compartir con los suyos.
Poco a poco la calma y soledad vuelven al desierto que entregó con vida a 33 mineros, mientras el yacimiento San José queda a la espera de un futuro incierto.
Ayer, desde el campamento, el ministro de Minería, Laurence Golborne, adelantó que las perforaciones correspondientes al llamado Plan A y Plan C serán sellados con un tapón de cemento. El cierre del Plan B, por cuyo túnel sacaron a los mineros, se cerrará en unos 15 días, a la espera de las resoluciones legales y técnicas sobre el futuro de la mina. Todos los elementos, las cápsulas de salvataje, martillos y otros de mayor envergadura, serán guardados por su valor histórico.

