Sebastián Abreu es de los jugadores a los que da gusto escuchar. Compartiendo o no su forma de pensar. Ayer, atendiendo que el sábado será de la partida, el uruguayo enfrentó los micrófonos. Y dijo varias cosas. La mayoría de sus respuestas giraron en torno a lo futbolístico, pero hubo otras que fueron más allá. "No nos olvidemos que esto es un deporte, por más que a muchos no les guste este tipo de argumentos. Si los que tuvieron un tsunami al otro día tuvieron que salir a pelearla... A mí no me vengan con presiones, con guerras, con batallas. De chico me decían «vamos a jugar» y no «vamos a la guerra». Hoy sigo con esa esencia aunque cambie el mundo o que la sociedad lo quiera mirar de una manera diferente. Yo no tengo por qué ser culpable en una sociedad que traslada al fútbol problemas personales para desahogarse. Lo mío siempre va a ser responsabilidad, profesionalismo, convicción y jugar para ganar". Claro. Contundente.































