Duendes sigue sumando títulos
Duendes sigue haciendo historia. Es, sin dudas, la era de Duendes. Es el equipo del momento, el que en los últimos años domina el mapa del rugby nacional. Siempre protagonista y con un estilo propio, dueño de un juego dinámico y desplegado...
27 de noviembre 2012 · 01:00hs
Duendes sigue haciendo historia. Es, sin dudas, la era de Duendes. Es el equipo del momento, el que en los últimos años domina el mapa del rugby nacional. Siempre protagonista y con un estilo propio, dueño de un juego dinámico y desplegado, la historia reciente lo convirtió en un equipo prácticamente imbatible.
Lo cierto es que cuando los hechos mandan y los números son irrevocables, las palabras sobran. En el nuevo milenio, en partidos oficiales, el conjunto verdinegro jugó 326 partidos, de los cuales ganó 267, perdió 57 y empató en las restantes dos ocasiones, lo que le da un coeficiente de 81,9 por ciento de efectividad. Ningún equipo del país supera esa marca. En ese lapso, del 2000 a la fecha, el Fantasma logró siete campeonatos en el Torneo Regional del Litoral (2000, 2002, 2006, 2007, 2010, 2011 y 2012), tres Nacionales de Clubes ( 2004, 2009 y 2011) y tres Torneos del Interior (2003 y 2009, 2012).
Esta realidad se empezó a construir hace más de una década con un compromiso indeleble, que se resume en el verbo mejorar. Es un club que vive reinventándose bajo la misma filosofía de juego y siempre tiene un objetivo por delante. En Las Delicias se siembra pasión por el club y el rugby y desde hace unos años están cosechando los frutos. Porque Duendes es eso, una forma de entender y vivir el rugby, lo que lo hace un espejo para rivales que buscan identidad.
La chapa de Duendes es un deleite para la vista por el brillo de su juego. Y no es de ahora. Posee un estilo definido: muchos pases, profundidad, velocidad y dinámica, algo que agota a las defensas rivales. Pero también es orden, tackle y recuperación. Cuando tiene que jugar lindo, lo hace y si tiene que apretar los dientes, no arruga. Dueños de una convicción inalterable, una disciplina intacta y un espíritu vencedor avasallante, los verduleros tienen el don de transformar la cancha en un tablero de ajedrez.
Quizás esta versión del verdinegro no tenga la consistencia que el equipo tuvo en 2009, pero sigue siendo tremendamente efectivo. Es así porque un Duende nunca baja la guardia y sigue dando el ejemplo con un compromiso inalterable, con el sacrificio y la humildad como bandera.
Las vueltas olímpicas parecen indicar, si existe la lógica, que los triunfos pertenecen a los que más hacen por ellos. Y en un país donde no se cumple la ley y los jueces están sospechados, para los verdinegros se hizo justicia. Duendes ganó por tercera vez el durísimo Torneo del Interior e hizo algo más que honor a su historia. Sacó a relucir sus pergaminos de club serio, con una mística ya tradicional, una organización perfecta y una idea de juego que lo hace imponerse más allá de ausencias fundamentales.
El verdinegro nunca resignó su vocación de pensar la estrategia en función de sus quince jugadores disponibles para la ocasión. Tuvo alternativas de nivel en el banco de relevos, maquilló las ausencias y el rendimiento del equipo fue el mismo.
"Que gane el mejor" es una frase que debe haber acuñado algún espíritu de fines nobles, aunque a decir verdad no siempre ocurre eso. Pero en el caso del Torneo del Interior esa famosa cita dio en el clavo porque el trofeo se lo llevo el mejor equipo del certamen. Por lo que es y por lo que predica, el verdinegro merecía el premio mayor. Y lo obtuvo con justicia.