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Dos asesinatos con tres horas de diferencia en Villa G. Gálvez

La mujer no dejaba de llorar y de señalar un punto fijo sobre la vereda. El lugar donde ayer, a la 1.30 de la mañana, a su hermano de 37 años, Ramón Eduardo Peralta lo "mataron como a un...

Viernes 08 de Noviembre de 2013

La mujer no dejaba de llorar y de señalar un punto fijo sobre la vereda. El lugar donde ayer, a la 1.30 de la mañana, a su hermano de 37 años, Ramón Eduardo Peralta lo "mataron como a un perro". Sucedió en Corrientes y San Juan, en Pueblo Nuevo, Villa Gobernador Gálvez. Para la mujer no había dudas que los diez hombres que llegaron armados en cinco motos traían sed de venganza por el crimen de Maximiliano Gustavo Medina, el muchacho de 25 años conocido como "El hueco", asesinado de un balazo en la cabeza tres horas antes, a las 22 del miércoles, en Salta y Alvear, a escasos 400 metros de distancia. "La bronca no era con él, porque no se metía con nadie, buscaban a otro pibe y mataron a mi hermano", dijo la familair de Peralta. "Acá es todos contra todos. Las balaceras son de todos los días y la policía siempre llega tarde", dijo sofocada por la angustia.

"El hueco" Medina y Ramón Peralta se transformaron en los homicidios números 28 y 29 en Villa Gobernador Gálvez. Los investigadores indicaron ayer que los casos están relacionados y que el de Medina fue el detonante del crimen de Peralta, quien recibió entre cinco y siete impactos. Junto a Peralta fueron baleados tres hombres de 22, 26 y 35 años.

El hueco. Maximiliano Gustavo Medina, un muchacho de 25 años y con prontuario al que en la calle se lo conocía como "El hueco", se había hecho fama de que podía gambetearle a la muerte. Y mucho de eso se construyó a partir del viernes 10 de febrero pasado. Esa tarde, a las 15.30, el joven circulaba en moto por Comandante Espora al 100 bis, sobre uno de los paredones del predio del frigorífico Paladini, junto a Ezequiel Elías Martínez, de 24 años y conocido como "Pirañita".

Otra moto los emboscó a los balazos. Pirañita cayó sobre el pavimento y fue ejecutado con un disparo en el rostro. El hueco sobrevivió, aunque resultó herido. Una bala le quedó alojada detrás de una de sus orejas. También sufrió balazos en sus piernas y fue internado grave en el hospital Centenario. "Yo vi como ajustició a mi amigo", le dijo a los policías y luego cerró la boca.

El Hueco Medina era conocido. Vivía en el corazón del barrio Coronel Aguirre. A mediados de 2011 había sido investigado por el asesinato de un repartidor, hecho ocurrido en jurisdicción de la comisaría 26ª. Pero fue liberado. En su prontuario tenía una decena de antecedentes penales, cinco de los cuales ocurrieron entre el 23 (portación de arma de fuego) y el 26 de agosto de 2010 (abuso de arma y lesiones, robo, amenazas coactivas y abuso de arma y lesiones graves).

Lo último que se sabía en las crónicas policiales sobre El Hueco, fue que el lunes 30 de septiembre protagonizó una importante balacera en calle Soldado Aguirre y Rosario. Un plomo le perforó el abdomen. Estuvo internado grave y se recuperó. "No hace mucho tiempo que salió del hospital", recordó ayer un pesquisa. Estaba claro que el coqueteo con la muerte existía. El miércoles a las 22 fue la última cita.

Derrumbado. Según la investigación, en manos de la jueza de Instrucción Patricia Bilotta, a la hora señalada El Hueco circulaba en moto por Pueblo Nuevo. En una escena, planteada como similar al asesinato de Pirañita Martínez, una moto lo persiguió a los balazos. El Hueco cayó sobre el pavimento a metros del cruce de Alvear y Salta, mientras su compañero buscaba ayuda.

Medina fue ejecutado con un balazo que le ingresó por el costado izquierdo de la frente sin orificio de salida. "Es un disparo muy preciso, aunque hubo un enfrentamiento. La trayectoria del proyectil es ligeramente de arriba hacia abajo. Es como que al momento de ser baleado la víctima estaba de arrodillas o en el piso", indicó, preliminarmente, un vocero de la causa. El Hueco quedó agonizante frente a un pintada de advertencia para los vecinos: "Secsional. Salta. Aga su denuncia. Manga de ortivas". Sus amigos llevaron a Medina hasta el "hospitalito", como se conoce al Anselmo Gamen, pero llegó muerto.

En la escena del crimen quedaron ocho vainas servidas calibre 9 milímetros e impactos en la pared de la pintada.

Amado por los suyos, El Hueco tenía un presente repleto de conflictos. Mientras su cuerpo viajaba al Instituto Médico Legal, el odio comenzó a hacer su trabajo y, siempre según la principal hipótesis de la pesquisa, a gestarse la venganza.

A la 1.30 en la vereda de un dispensario ubicado en las inmediaciones de San Juan y Corrientes. Al menos cuatro personas tomaban cervezas. Estaban Ramón Eduardo Peralta, de 37 años; Lucas Santiago A., de 26; Germán Darío R., 22; y Lucas Ezequiel K., de 35. Todas con domicilio en Corrientes al 100. Según el relato de la hermana de Peralta, a la hora citada, llegaron a lugar diez hombres armados en cinco motos que se fueron directamente sobre el grupo.

"No era para él" "Eran un montón en motos, armados, y a mi hermano lo mataron como a un perro. Ya no se puede vivir más. El estaba sentado, tranquilo y lo mataron. Están matando a todos los pibes", dijo la mujer. "Buscaban a otro pibe. No era con mi hermano, porque él no se metía con nadie. Pero lo mataron como a un perro", dijo la mujer ahogada por el llanto.

Peralta recibió el fuerte de la descarga. Entre cinco y siete balazos. Tenía un impacto en su ojo derecho, en el brazo derecho, en la cara posterior del hombro izquierdo, en la muñeca izquierda, en el omoplato y en la séptima vertebra cervical. Lucas Santiago A., balazos en ambas piernas. Germán Darío R., un plomo en la pierna izquierda. Lucas Ezequiel K. una herida en el brazo izquierdo. En el lugar quedaron una decena de vainas servidas calibres 9 milímetros y 22.

Los tres heridos fueron asistidos en el Gamen, el Clemente Alvarez y el Eva Perón de Granadero Baigorria. El fiscal Enrique Paz se constituyó en la seccional 25ª y pidió que a las tres personas heridas se le realizara la prueba de dermotest.

Ciudad con 29 homicidios en el año

Durante todo el año pasado Villa Gobernador Gálvez, con 17 personas asesinadas, había tenido su pico histórico de homicidios dolosos. En los diez primeros meses de 2013 en esa ciudad, conocida por ser la capital provincial de la industria frigorífica, el registro casi se duplicó, por lo que el actual guarismo es pavoroso. La tasa de homicidios refleja la cantidad de muertes por año cada 100 mil habitantes. Con 29 homicidios en los primeros diez meses del año y 78 mil habitantes es difícil que haya ciudad en la Argentina con una marca más crítica. En el departamento Rosario al día de ayer las víctimas de homicidio sumaban 215 en 2013.

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