Domingo a la tardecita, un momento muy especial, hay mucha gente que se pone triste, muy triste, miro al cielo y pregunto mil cosas, entre ellas, ¿por qué estos tipos fueron muy malas personas en el siglo 20, causaron mucho daño? ¿Por qué Francisco? Necesitabamos este triunfo, venimos de muchos traspiés, de mucho dolor de mucha pobreza, de muchas nubes en el horizonte, de fondos buitres, de vicepresidente, de dólar alto, de inseguridad. Por un momento de alguna manera el dolor de pertenecer a nuestro país se había dormido, casi no nos dimos cuenta que la nafta el primero de julio aumentó, que el sueldo rinde menos, que las rutas siguen rotas tanto en la Nación como en la provincia. Ellos, los alemanes, vuelven a su país y está todo bárbaro. Además, ellos festejan. Pero nosotros nos levantamos mañana y el diario nos devuelve a esta cotidiana realidad. Por favor no lo maten a Messi, fue a jugar al fútbol y terminamos jugando al rugby, este no era nuestro estilo, fuimos con tres delanteros lesionados y encima se lesionó Angelito, Messi estaba solo. Se terminó el Mundial, se terminó el sueño, buen día lunes, buen día Argentina, de alguna manera vamos a salir adelante, estamos acostumbrados a remar contra la corriente.































