No encuentro explicación a ciertas actitudes que asume nuestra presidenta con respecto a ciertos sectores de nuestro pueblo. Específicamente me refiero a un hecho vinculado con la visita del Papa a Brasil y que nos pone de manifiesto, en contraste, dos formas de posicionarse ante la vida. Tuvimos oportunidad de ver al Santo Padre, emocionado hasta las lágrimas, y en un gesto que lo enaltece, recibir a integrantes de la tribu Patoxa y en representación de los pueblos originarios de la Amazonia, atento y haciéndose eco de sus reclamos. Mientras que aquí en Argentina, representantes de las comunidades originarias de todo el país acamparon en la plaza de Mayo de Buenos Aires, manteniendo una vigilia para que la presidente les otorgara una audiencia. La jefa del Estado nunca respondió. La contradicción de este gobierno es evidente: Cristina viaja a Brasil a congraciarse con el Papa Francisco y apoyar en cierta forma las acciones que éste lleva adelante; y por otro lado avala las sistemáticas prácticas de violencia y atropellos sufridos por los pueblos originarios.































