El imán que supo conseguir la señora presidenta tras las primarias del 14 de agosto hizo que los dirigentes del peronismo no cristinistas vayan de acá para allá como valija de loco. El acercamiento hacia el centro del poder no es solamente de los peronistas que estaban excluidos de Balcarce 50. Es larga la lista de nombres de políticos opositores que hicieron una transformación camaleónica. Por si algún distraído no lo entiende, o no lo quiere entender, el camaleón es de una familia de pequeños saurópsidos (reptiles). Son famosos por su habilidad de cambiar de color según las circunstancias. Bichos astutos y poco confiables. A este acto de transformación, también lo podemos llamar metamorfosis: mudanza que hace alguien o algo de un estado a otro. Cambio que experimentan muchos animales durante su desarrollo. Claro que estos políticos trashumantes seguramente lo llamarán pragmatismo. Hay un divorcio entre la ética y la política. La política está prostituida. El voto no tiene destino. Si voto a un opositor, este termina siendo un oficialista. La democracia no es el gobierno de la mayoría, sino el gobierno consensuado entre la mayoría y la minoría, a la que también hay que escuchar. El 23 de octubre es muy factible que la oposición pierda la mayoría en el Congreso. El sistema parlamentario fue siempre el salvavidas en todas las crisis del presidencialismo. Si hace tiempo se viene diciendo que el Congreso es una escribanía, a partir de octubre, ni el escribano va a quedar.































