¿La historia del Combate de San Lorenzo tiene que ver con nuestra cultura y educación? Cualquier persona contestaría que si, y yo agregaría: más aún si caemos en cuenta de que todo sucedió aquí nomás, ya que estamos tan sólo a 30 kilómetros de ese verdadero Altar de la Patria. En cualquier país del mundo culto y educado, eso sería de enorme orgullo, como formar parte de la historia misma. Hace casi cuatro años, leyendo varios libros y con la invalorable colaboración de internet, comencé a interiorizarme del maravilloso y cercano mundo del Combate de San Lorenzo. Se trata de una parte de nuestra historia plagada de contrasentidos, en los que colaboraron ficciones y bastantes errores; así que tuve que acceder a documentos, revisar anécdotas y relatos durante más de diez meses, concluyendo que está repleta de hechos fortuitos, puntillosos detalles e interesantes particularidades. ¿Cuál era la intención? Pues, simplemente pretendía reflejar a través de la pintura (otra de mis pasiones), lo más fielmente posible, el fulgurante, violento, emotivo y patriótico bautismo de fuego de los Granaderos a Caballo y la única acción que protagonizara José de San Martín en suelo argentino, revelando todo su genio militar. Para diciembre de 2012 había pintado ocho obras. ¿El resultado? Verdaderamente interesante, armonioso y muy didáctico. Así se pueden revivir la observación y planificación del combate por parte de San Martín, las intervenciones de Celedonio Escalada, John Parish Robertson, Juan Bautista Cabral y Juan Bautista Baigorria, el Capitán Justo Bermúdez y los Tenientes Manuel Díaz Vélez e Hipólito Bouchard, culminando con la redacción del Parte de la Victoria, bajo el Pino Histórico. Dentro de pocos días, cuando se conmemoren los 202 años del aniversario del Combate de San Lorenzo, la colección de pinturas "La Historia Jamás Pintada" habrá de engrosar el patrimonio del Museo del Convento San Carlos, en la vecina localidad. Nadie podría pretender mejor lugar para esas obras. Sin embargo, nuevamente se trató de un esfuerzo particular y mi proyecto de donarlas, sin que hasta ahora hubiera intervención oficial. Señoras y señores gobernantes, no basta con burocráticas dependencias que en sus encabezamientos contengan las palabras "cultura" y "educación". Tomando el modelo europeo, que les encanta copiar pero sólo en parte, sugeriría que mejor lo hagan en su totalidad, para que tal vez sea igual de eficiente que allá. Acá, en este cono Sur-Sur, sólo se trata de esfuerzos aislados y particulares. Es que, sólo por muy reconocidas y mediáticas figuras parece estar conformado este lugar de privilegio, que no por populista es auténticamente cultural y donde pululan ciertas contrataciones "sospechosas", sobre las cuales se pagan onerosas sumas de dinero a los intérpretes, que hacen poner furioso hasta al público que solía disfrutar de sus espectáculos. Para creer y crecer, necesitamos que las políticas de Estado sean verdaderamente populares, o sea que ustedes estén en contacto con la gente, para educar. De lo contrario, perderemos inexorablemente ese poco de "sociedad culta" que aún nos queda. Bajo sus responsabilidades está hacer que este decaimiento se revierta, que las palabras mágicas educación y cultura dejen de ser eso y que se conviertan en una realidad.






























