Leí en este diario una reflexión de una sexóloga acerca del sonado caso del "ladrón desnudo del palier de al lado". Esta señora declara que su conducta "no lo hace violador ni peligroso". ¿Perdón? ¿No es peligrosa una persona que entra a robar? ¿O sólo es peligroso si entra a robar vestido? Peor: se ha aprovechado de una chica en inferioridad de condiciones, lejos de su casa y su familia, para sacarle el dinero que sin duda no le sobra. Me temo que esta profesional no tiene en cuenta, al hablar de "peligrosidad", que la chica ha tenido, sin duda, hipertensión emotiva y estrés postraumático, que espero se le vaya revirtiendo. Los vecinos del edificio también pueden tener riesgo de todas las enfermedades derivadas del estrés, fobias, diabetes, paranoia, insomnio, especialmente las mujeres que viven solas. En estos tiempos de corrección política es común ver el lado bueno del agresor y justificar su sufrimiento, verlo como una persona perturbada y demás. Y olvidar la ola de sufrimiento social que causa. Pero al correr el foco de la lente, corremos el riesgo de llegar, como en este caso, al disparate.































