"Ellos gritaron de nuevo: ¡Crucifícalo! Pilato les dijo: ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: ¡Crucifícalo!" Amparándome en el artículo 14 de nuestra Constitución, escribo esta carta como contestación a un artículo publicado en este diario el 15-10-2011, sobre nuestro sacerdote Andrés Quiroga. Quiero aclarar las acusaciones: 1) El pueblo de Amenábar no se encuentra en la ruta 94 cerca de Santa Isabel, está sobre la ruta nacional 33 cerca de Rufino a unos 230 kilómetros de Rosario. 2) Viendo que el falso testimonio, la calumnia y el perjurio atacana el honor y la reputación del otro (violando el octavo mandamiento), lo único hecho fue escribir comentarios "extraoficiales"; "según trascendió"; "confirmó las versiones". ¿Cómo podemos atacar según las versiones cambiantes y contradictorias que comenta un pueblo? ¿Cómo puede afirmar el director de la radio FM Uno de la localidad de Sancti Spiritu, tales aberraciones si no es del pueblo, no va a misa ni se confiesa con el padre Andrés? 3) El padre Andrés es veraz, es decir, actúa con sinceridad y habla con franqueza. La persona veraz evita la duplicidad, la simulación, el dolo y la hipocresía. "Puesto que Dios es veraz (Rm 3,4), los miembros de su pueblo son llamados a vivir en la verdad (Sal 119. 30)". 4) Dice el Catecismo. "Pertenece a la misión de la Iglesia emitir un juicio moral incluso sobre las cosas que afectan al orden público cuando exijan los derechos fundamentales e la persona o de la salvación de las almas". Es decir, es una obligación moral denunciar la opresión y la corrupción imperante. El padre Andrés denunció a la clase dominante de nuestro pueblo por la arrogancia, acomodo, el miedo, las chicanas, las presiones, las venganzas, la violación de la ley electoral y la explotación de los empleados comunales que existe. Como diría monseñor Romero en su última homilía: "La Iglesia defensora de los derechos de Dios, de la dignidad humana, de la persona no puede quedarse callada ante tanta abominación". Cristo Jesús les dijo a los fariseos: "¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podrán escapar a la condenación de la Gehena? Por eso yo les voy a enviarles profetas, sabios y escribas; ustedes matarán y crucificarán a unos, azotarán a otros en las sinagogas y los perseguirán de ciudad en ciudad" (Mt 23. 33-34); luego lo crucificaron simplemente por decir la verdad. 5) En cuanto a los comentarios sobre el escándalo de la vida sexual, la Iglesia tiene una postura digna de ser difundida, respetada y practicable. Recordemos el sexto mandamiento "No cometerás adulterio "(Ex 20.14; Deut 5.18). Es insólito que no se pueda hablar sobre la teología del cuerpo y se inventen mentiras para desprestigiar. Dice el catecismo "La fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de la persona y niega el sentido de la sexualidad humana". La verdad no ofende, la mentira sí. Por eso yo defiendo a mi confesor y a un buen cura, y lo único que pido que se publique esta nota... y como diría Jesús: "Felices ustedes cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en todas formas a causa de mí" (Mt 5,11).






























