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De piojos y piojosos

Los piojos acompañan al hombre desde hace más de 6.000 años y colonizaron prácticamente todas las razas y culturas. En la modernidad la presencia de piojos se la relaciona frecuentemente con la falta de limpieza y con la promiscuidad, pero no siempre fue así.

Miércoles 05 de Febrero de 2014

Los piojos acompañan al hombre desde hace más de 6.000 años y colonizaron prácticamente todas las razas y culturas. En la modernidad la presencia de piojos se la relaciona frecuentemente con la falta de limpieza y con la promiscuidad, pero no siempre fue así. Por ejemplo, en las cortes europeas del Renacimiento, el baño era considerado obsceno e impío por la Iglesia por implicar la observación del cuerpo desnudo y era frecuente bañarse vestido para no ofender las buenas costumbres. La nobleza lucía orgullosa sus cabelleras cubiertas de liendres que demostraban su castidad y religiosidad por no bañarse y a las liendres se las consideraba las Perlas de Dios por ser el premio a tal conducta. Con el paso del tiempo la disponibilidad de agua y productos como el jabón, permitió que las clases más acomodadas que disponían de estos elementos erradicaran prácticamente estos parásitos que quedaron reservados para los más humildes con dificultades materiales y culturales para la higiene rutinaria. Hasta mediados del siglo pasado, se calificaba de piojosa a una persona para insultarla, sinónimo de llamarla sucia e inculta. La gran pregunta es por qué el piojo se democratizó, ahora hay piojos para todos y para todas, una especie de redistribución del piojo, esta vez de abajo para arriba. Hoy día este insulto carece de sentido, casi todos somos piojosos. Como en el inconsciente colectivo perdura esta descalificación, para eludirla ahora no hay más piojosos, es más adecuado decir pediculosis. La respuesta más frecuente para justificar esta proliferación de piojosos es que los piojos se volvieron resistentes a los productos utilizados para combatirlos. La explicación no es robusta porque cuando sólo los piojosos tenían piojos porque se lavaban poco, las clases más acomodadas no utilizaban químicos, sólo se lavaban con frecuencia. La explicación que propongo y que contiene una solución simple es que la epidemia de piojosos la genera una sustancia llamada lanolina. La lanolina que es una mezcla de grasas que segrega la piel de las ovejas para impermeabilizar la lana y evitar que al mojarse se mueran de frío. Muchos animales, desde el hombre hasta los pájaros, pasando por los delfines, generan sustancias similares. Cuando nos lavábamos con los jabones comunes, generalmente alcalinos y con fuerte poder detergente, nuestro pelo quedaba desengrasado, algo rígido y seco. Estéticamente no era lo mejor pero los piojos tenían dificultades para adherirse. Resumiendo, el que se lavaba frecuentemente no tenía piojos. El primer cambio ocurrió cuando apareció el jabón de tocador con lanolina, que dejaba todo más suave, incluido el cabello que quedaba ligeramente engrasado. La aparición del shampoo que revolucionó la cosmética capilar popularizó el cabello sedoso y dócil al incorporar cantidades mayores de lanolina, y actualmente las cremas de enjuague no son otra cosa que lanolina emulsionada que deja esta grasa en el cabello. En resumen, ahora nos limpiamos el pelo pero reponemos la grasa, es como si no nos laváramos, y los piojos están muy cómodos en nuestros cabellos, limpios pero grasosos. La solución es volver al jabón blanco común para lavar nuestro cabello.

Gerardo Orallo / DNI 6.008.474

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