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De enero a mayo hubo en Rosario cinco heridos por cada muerto a tiros

Durante los primeros cinco meses de este año hubo en el departamento 341 heridos por armas de fuego. En el mismo lapso, 60 asesinatos a balazos.

Lunes 22 de Junio de 2020

En los primeros cinco meses del año, por cada homicidio doloso concretado con armas de fuego en el departamento Rosario hubo al menos cinco heridos de bala. Al analizar las dinámicas violentas de un territorio no solo son destacables los incidentes que producen muertes sino también los hechos con sobrevivientes. Cuando se aprieta el gatillo la diferencia entre vivir o morir puede ser cuestión de centímetros. Y con eso las estadísticas subir o bajar caprichosamente.

   Entre el 1º de enero y el 31 de mayo pasado en todo el departamento Rosario hubo 341 personas heridas por armas de fuego. En el mismo período hubo 75 homicidios, 60 de ellos con armas de fuego. Esto implica que en la ciudad hubo por cada persona asesinada a tiros 5,6 heridas de bala. En el departamento La Capital, conformado por Santa Fe y otras localidades, donde en el mismo lapso hubo 208 personas heridas de bala, la proporción entre decesos y lesionados es semejante.

Azar

“El nivel de violencia por uso de arma de fuego es infinitamente mayor al de homicidios: cada diez tentativas de homicidio por uso de arma de fuego, hay dos homicidios consumados. Ya tenemos una tasa de homicidios importante, pero en Santa Fe hay un alto nivel de problemática vinculadas al uso de arma de fuego”, explicó el ministro de Seguridad Marcelo Saín la semana pasada en el Foro Regional Rosario.

   Los guarismos de los que hablaba informalmente se verifican en las cifras elaboradas por el informe del Observatorio de Seguridad Pública de la provincia, que combinan bases de datos del Ministerio de Seguridad y del Ministerio Público de la Acusación. “Con el nivel de despliegue de armas en el mercado ilegal y en la sociedad en su conjunto, junto con el nivel de violencia social que hay, acá no hay más muertos por homicidios dolosos porque Dios es santafesino”, fue el comentario que más resonó de todo lo que dijo Saín.

   A lo que se refería el ministro es que sólo un capricho del azar impidió que hubiera más muertes. Es algo constatable en otros períodos. Por ejemplo en todo 2019 en Rosario, con cinco heridos de balas por cada homicidio, la tendencia fue muy similar a la de estos primeros cinco meses de 2020. Pero las cosas pueden ser peor en cuanto a letalidad, como en el primer semestre de 2018 cuando por cada persona asesinada en Rosario hubo tres heridas de bala. Es decir que la letalidad fue mayor: con menos disparos hubo más muertos. Y a veces la letalidad depende de algo tan casual como que la bala que lastima quede a más o menos centímetros de un órgano vital.

¿Y qué pasa ahora?

En cuanto a heridos de bala, la ciudad de Rosario se llevó en los primeros cinco meses del año el 82.5% del total departamental, seguida de Villa Gobernador Gálvez con el 5,4%. Las demás localidades tienen guarismos poco relevantes en relación al total. Aunque la distribución geográfica de los hechos es dispar, se nota la concentración en zonas más o menos típicas en el registro histórico de estos incidentes.

   En Rosario la mayor cantidad de ataques con heridos de balas se dan en el Distrito Sur, en los barrios Tablada y Esteban Echeverría. También en Las Flores y 17 de Agosto, en el Distrito Sudoeste. En el Distrito Oeste se dieron en Villa Banana, Villa La Boca y Vía Honda. En el Distrito Noroeste la mayor cantidad se observa en Empalme Graneros mientras que en el Distrito Norte en Parque Casas y barrio Sarmiento. En el área central casi no hay eventos..

   La distribución mensual marca que enero fue en Rosario el momento más alto de la curva de casos. Eso coincide con una oleada de homicidios que generó fuerte debate público porque mucha de esta violencia estaba asociada a acciones de bandas criminales. En febrero y marzo las cifras bajaron, en especial los primeros días de la cuarentena que se tradujo en disminución de la circulación de personas en las calles, pero hacia abril y mayo dieron un repunte.

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   Casi la mitad de los incidentes con heridos de bala en Rosario se produjeron entre las seis de la tarde y la medianoche. Si a esta franja horaria se le adiciona la madrugada (de 0 a 6) en este momento del día se dieron 7 de cada 10 hechos. En lo que respecta al día de la semana, el informe indica que se concentran de una manera significativa los días de semana: la mitad de los heridos de arma de fuego fueron lesionados entre el viernes y el domingo. Los miércoles en Rosario también resulta como un día llamativo en cuanto a registro de casos (17,2% del total).

   En cuanto a la franja etaria y el género, se verifica que nueve de cada diez heridos son varones, y una mayoría significativa tiene entre 15 y 34 años. En comparación con la ciudad de Santa Fe se advierte que en Rosario la población de heridos es ligeramente de mayor edad. Los varones jóvenes, tanto en una ciudad como en otra, son el principal componente de lesionados por armas de fuego. Pero en Rosario la franja de 35 a 44 años toma más participación sobre el total que en Santa Fe.

Motivaciones

Las consultas en la Fiscalía de Homicidios de Rosario destacan que los ataques a tiros se asocian con el funcionamiento del mercado de drogas, la vasta circulación de armas ilegales y el propósito de dominio territorial. Aclararlos importa en tanto puede identificar a actores y tramas que explican la alta conflictividad en la ciudad. Una importante cantidad de tentativas de homicidio no llegan a ser investigadas y terminan sin destino sean formalmente archivadas o no las investigaciones.

   En general un homicidio empuja a los que saben de algo del caso a aportar claves de lo ocurrido. Pero en un hecho con heridos es raro que desde la víctima provenga algún aporte útil para dilucidarlo. El silencio se impone porque el herido, si conoce a su agresor, no quiere señalarlo para no exponerse a una represalia.

   Por tipología, el principal incidente que acarrea heridos de arma de fuego en Rosario es el ataque de un agresor en movimiento con un arma poderosa (pistola 9 milímetros, la más recurrente) hacia una víctima desarmada y en la vía pública.

   La posibilidad de atemperar la violencia tiene que ver con varios factores. Uno es desentrañar qué actores están detrás de las dinámicas violentas. Otra es intervenir sobre un mercado ilegal de armas en el cual es más accesible contar con una en Rosario que en otras ciudades. Hace tres semanas a dos policías de San Lorenzo acusados de proteger a una banda de narcomenudeo en el cordón industrial les encontraron cinco armas sin registrar. Ese nivel de informalidad, dijeron entonces los fiscales, alienta los circuitos de violencia.

   “Cuando uno ve las ametralladoras de los narcos, son las mismas que tiene la policía. Aunque no sepamos como una cosa llegó a la otra, intuimos que el Estado tiene armas en su posición patrimonial y al mismo tiempo tiene armas en custodia judicial que de alguna manera terminan en el mercado ilegal de armas y son armamentos de uso criminal”, afirmó Saín la semana pasada. Este parecía ser el punto central: el relieve de la violencia según lo que indican los datos críticos de las principales zonas urbanas y la necesidad de estudiar sus dinámicas y actores, más allá de las connotaciones religiosas de una frase ocasional que terminó tomando todo el protagonismo.

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