Escenario

Dalia Gutmann: "Me gusta hacer humor sobre cosas que me generan sufrimiento"

La artista estrena su show "Tengo cosas para hacer", el miércoles próximo en el teatro El círculo. "Soy una optimista patológica", afirmó

Domingo 07 de Marzo de 2021

Dalia Gutmann se declara una “optimista patológica” que intenta neutralizar los momentos difíciles con el humor, y es por esa razón que afirma: “Me gusta mucho hacer humor sobre cosas que me generan sufrimiento”. Después de nueve años de hacer su exitoso show “Cosa de minas”, Gutmann debutó en febrero pasado en el teatro Maipo con su unipersonal “Tengo cosas para hacer” en el que se interna en un tsunami de temas, emociones y actividades cotidianas que terminan conformando la vida.

La humorista, que tiene al universo femenino como tema central de sus trabajos, llega en medio de la conmemoración del Día de la Mujer y durante la entrevista con Escenario compartió su punto de vista sobre este momento de transformaciones, reivindicaciones y demandas por igualdad de género. “Soy feminista, tal vez no me siento tan identificada con algunas cosas, con algún discurso que hable del varón como enemigo”, apuntó en ese sentido. El espectáculo se verá el miércoles próximo, a las 20.30, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza). Las entradas se pueden adquirir en la boletería del teatro o por www.ticketek.com.ar.

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 ¿Qué hechos te resultan interesantes para incluirlos como parte del espectáculo?

 A mi me gusta mucho hacer humor sobre cosas que me generan sufrimiento. Cuando le encuentro un buen chiste a algo que me hace sufrir siento que show re winner, cuando encuentro un chiste para lo que es medio una mierda me divierte y me entusiasma saber que tengo un show para compartirlo. Yo sé más o menos de los temas que quiero hablar pero a veces los chistes los tengo que laburar función a función. Sé que quiero hablar de la autoestima, de esta vida que llevamos. Yo tengo 43 años y registro mucho el cambio de época, en la que hay otra forma de mirar las cosas o asumirlas que te genera un poco de locura, entonces tenía muchas ganas de poner foco en eso. Arriba del escenario pasan muchas cosas que en general uno las vive en soledad o en la intimidad y que me gusta volverlas teatrales.

¿Qué hacés cuando no tenés cosas que hacer?

Es mi gran desafío porque soy muy maníaca. Me cuesta mucho dejarme a mí misma no hacer nada. De hecho este año me lo propuse. Son como charlas que tengo conmigo. Me acuerdo cuando tuve mi segundo hijo estaba muy copada con mi laburo me prometí no ir a trabajar porque tengo una tendencia natural a hacer 80 cosas. Pero hay una actividad que me parece apasionante y es mirar el techo. Cuando me lo permito acostarme y mirar el techo estoy en eje. Cuando iba al secundario tenía una manía muy hermosa que era los días de lluvia faltar y quedarme mirando por la ventana. Pero es un re laburo darme lugar a eso porque enseguida me empiezo a armar una lista.

Tengo cosas para hacer

¿Cómo viviste el regreso a los espectáculos presenciales después de casi un año?

Creo que fue algo que nos puso muy a prueba a todos los seres humanos, que es loquísimo y que espero que no suceda nunca más. Fue re enloquecedor, yo felicito a todos los que pasaron sanos y salvos por esta experiencia. Fue muchísimo lo que se nos pidió, el encierro, la cuarentena, pero como soy optimista patológica no quiero dejar de decir que estuvo bueno. Por lo menos en mi caso me conectó con un montón de cosas con las que no me hubiese conectado nunca como estar en la cocina, las plantas, la tarea de mis hijos, que uno está con la tarea pero no estás sentado con ellos estudiando. Fueron un montón de cosas que tuvimos que vivir que tuvieron su lado positivo. Pero fui volviendo muy paulatinamente porque no dejé de hacer shows por internet, después hice autoteatro y ahora presencial. Se que a todo el mundo le hace bien escuchar la risa pero a mí me hace demasiado bien.

Soy feminista, pero tal vez no me identifico con algún discurso que hable del varón como enemigo Soy feminista, pero tal vez no me identifico con algún discurso que hable del varón como enemigo

Venís en el marco del Día de la Mujer. ¿Qué cambió con el tiempo en esta celebración?

Se convirtió en una fecha polémica porque en un momento se celebraba. Yo me acuerdo cuando era chica le regalé una rosa a mi mamá y después se fue abriendo el panorama hablando de que es una conmemoración y no un festejo porque los hechos del 8 de marzo, como el incendio de la fábrica, fueron catastróficos. La verdad es que es raro, pero me siento muy afortunada por haber nacido en esta época. Cada vez las mujeres estamos abriendo más los ojos y buscando nuestro lugar en la sociedad y no tanto acomodándonos al lugar que la sociedad nos quiere dar y eso me llena de orgullo, tanto como ver a las mujeres movilizándose y pidiendo por los derechos. Lo que pasó con la legalización del aborto me parece un paso muy importante. Son pequeñas conquistas que se están haciendo. Falta un montón, pero nos ponen a las mujeres en otro lugar.

¿Qué les gustaría a las mujeres de hoy recibir en su día?

 Voy a hablar desde mí y no de las mujeres en general. A mi no me molesta. Sé que hay mujeres a las que sí les molesta, pero a mi no me gustaría nada material. A veces me sorprendo, pero porque soy muy ingenua. Por ejemplo el otro día escuchaba que unos chabones hablaban de las minas en la radio y decían que los directivos no querían que haya una mujer conduciendo un programa. Y yo no puedo creer que eso sea cierto, que de verdad no quiera a una mujer al frente de un programa de radio. No quisiera nada material pero sí que haya una igualdad real, que no evalúes a una persona por mujer o por hombre sino por sus capacidades.

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¿Te considerás feminista?

 Sí, de eso no hay dudas. Creo que hay una mala interpretación y a veces se piensa que ser feminista es pensar que las mujeres somos superiores a los hombres. Ser feminista es querer igualdad de derechos para todos. Y desde ya que siento que todos tenemos que tener los mismos derechos. Lo que pasa que como todo hay diferentes estilos de llevar a cabo la búsqueda de derechos. Soy feminista, tal vez no me siento tan identificada con algunas cosas, con algún discurso que hable del varón como enemigo, o la competitividad, quién la tiene más larga. Es como una forma de ver el mundo que no está buena para nadie, ni para las mujeres ni para los varones.

¿En general trabajás para un público de mujeres?

Sí, pero justo con este nuevo show estoy tratando de ampliar eso. Si bien siendo mujer entiendo mucho más profundamente el mundo de las mujeres, me encanta que me vengan a ver hombres y el que tenga ganas de venir. Pero sí es cierto que en los últimos años me focalicé mucho en el público de mujeres y en este show tengo un búsqueda más amplia.

¿Cómo impactan en los hombres estas transformaciones? ¿Cómo modifica los vínculos, las relaciones, el sexo?

Estoy re afuera porque hace 20 años que estoy en pareja y encima mi marido es conocido, así que tampoco los tipos no me vienen a hablar (risas). Yo me siento afuera del mundo del levante así que estoy atrás de cómo son los códigos ahora, pero lo que creo es que el chabón la tenía muy fácil hasta ahora. Otra vez, no quiero generalizar, pero por ejemplo, en una época hacía un programa de radio donde el conductor miraba porno al lado mío. El chabón no era malo, pero no registraba que no estaba bien lo que hacía con una compañera al lado. Y hoy empiezan a registrar cosas que no está bien hacer. Creo que estamos todos aprendiendo, que alguno se resiste más o que puede haber mucho careta que para afuera es todo corrección pero para adentro quizás piensa distinto.

Si existe un maltrato, uno tiene que decirlo. No nos hagamos los boludos con el pedacito de mundo que ocupamos ni miremos para otro lado Si existe un maltrato, uno tiene que decirlo. No nos hagamos los boludos con el pedacito de mundo que ocupamos ni miremos para otro lado

¿Qué es el machismo?

 El otro día iba en el auto y veo a un chabón que le está mirando el culo a una mina de una manera voraz. Yo entiendo que a un tipo le atraiga mirarle el culo a una mina y entiendo que es algo hasta como animal, pero vos como chabón de una sociedad tenés que aprender que por más que te mueras de ganas no podés hacerlo. Ahí es cuando tiene que haber una educación. No le podés decir cualquier cosa a otro sujeto por la calle y ahí es importante que las campañas recuerden ciertas cosas para que cada vez sea más obvio que está mal. Otra cosa que me molesta es el chabón que se llena la boca de palabras diciendo “qué desastre el femicidio” y de repente está con amigos hablando de cómo una novia le chupa la pija. Hay cosas con las que tenemos que ser más responsables en nuestra vida personal. Creo mucho en lo que hace uno en su vida particular y con su entorno. Creo que tenemos que sentirnos responsables que si ves un amigo que está haciendo algo que no esta bueno o que hay un maltrato, uno tiene que problematizarlo. No nos hagamos los boludos con el pedacito de mundo que ocupamos. Si tenés algo para que sea mejor, no mires para otro lado.

¿Qué pasa cuando la mujer toma la iniciativa?

 Yo particularmente si veo un pibe, me parece re lindo y todo, pero es raro ver a una mujer presionando a un chabón, diciéndole dale vamos a tomar un café y ver que el otro está incómodo, que lo está pasando mal. No es tan habitual de una mujer a un hombre, pero repito, tengo 43 años y quizás las pendejas de 18 ahora sí lo hacen, no lo sé. Pero incomodar al otro es lo que hay que revisar y tratar de que no suceda.

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Con excepción de las groserías, en algún momento se cuestionó el piropo o abrirle una puerta a una mujer como algo ofensivo. ¿Puede incomodar u ofender decirle a una mujer por la calle “qué linda que sos”?

Si vos me decís qué linda que sos y ves que mi cara es de incomodidad... Tal vez hay gente que no percibe al otro. Por ejemplo, alguien con el que tenga un trato social, supongamos el ferretero, que me diga algo así, es muy incómodo. Otra cosa es que el ferretero te guste y te lo quieras garchar y está todo bien ahí, pero si no te gusta, te incomoda, te hace sentir miedo ir al negocio y la pasás mal, ahí es cuando está funcionando todo mal. Lo terrible es que esa persona no registre nada y no se de cuenta cómo estás incomodando a esa chica o la hacés pasar un mal momento. En el mejor de los casos, lo que las mujeres tenemos que hacer es por favor no me digas eso porque me incomoda, poner límites, que uno pueda expresarlo claramente, pero a veces hay miedo, inseguridad o son casos donde no hay una paridad. Eso es lo micro, pero después si avanza termina en cosas muy graves.

 ¿El lenguaje inclusivo ayuda a la igualdad?

 A mi me pone como loca la gente indignada con el lenguaje inclusivo (risas). Habiendo tantas cosas graves por las que indignarse, dejá hablar al otro como se le canta. No puedo creer que haya gente enojada por eso. La verdad que a los pibes de la secundaria que escucho lo usan y creo que la sociedad tiene que estar muy atenta a lo que proponen los jóvenes porque son los que van a recibir nuestro mundo. Creo que si los pibes lo usan lentamente hay que acostumbrarse a que es lo que va a suceder en el futuro. Te guste o no, la gente va a hablar así, no le hacés mal a nadie, ocupate de cosas más importantes. No se si ayuda o no, pero es algo que se está usando y que me parece bien. No le hace mal a nadie.

No quisiera nada material pero sí que haya una igualdad real, que no evalúes a una persona por mujer o por hombre sino por sus capacidades No quisiera nada material pero sí que haya una igualdad real, que no evalúes a una persona por mujer o por hombre sino por sus capacidades

En algún momento dijiste que cuando estudiabas locución querías ser como Betty Elizalde. ¿Cómo llegaste al humor?

Yo quería ser como esas voces que el mundo conoce pero que no le conoce la cara, tenía como esa ilusión, pero el mundo me fue llevando para otro lado. Estudié locución, después entré a laburar en un noticiero. En un noticiero estás en contacto todos los días con noticias muy tremendas, entonces esto lo empecé como un hobby para escuchar risas y eso que empezó como un hobby le fue ganando a la locutora. Pero la locutora sigue dentro mío. Me gusta transmitir emoción con la voz. Betty Elizalde está ahí, dando vueltas y queriendo salir en algún momento a laburar.

Estás casada con Sebastián Wainraich. ¿Cómo es tu día a día con un marido que también hace humor? ¿Están todo el día haciéndose chistes?

 No... pero sí tenemos la capacidad de desdramatizar más rápidamente. No voy a decir que somos malhumorados porque es mentira, pero ni a palos, ni en pedo pasa eso... Eso sólo pasa en Instagram me parece, que la gente está todo el tiempo feliz (risas). Pero también tengo esa teoría de que la gente que es muy feliz no se dedica al humor porque no lo necesita. Vuelvo a hablar desde mí y no en general: creo que los que nos dedicamos al humor somos gente que, como yo, siente que se hunde con cierta facilidad. Eso me pasa y el humor me ayuda. Me estoy hundiendo, la tierra me está tragando ¡y yo salgo con el humor! Me parece que la persona que la pasa bien, que se adapta a todo no elige una profesión así que además es muy frustrante porque le estás pidiendo al público muchísimo, que se rían de lo que vos decís, y eso es un montón. Pero me gusta hacer humor con la personalidad que se genera en las redes sociales que es tan distinta a la vida real.

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