La gran mancha que se esparce frente a las costas del sur estadounidense pone en peligro los refugios de vida salvaje, la industria pesquera y las playas de cuatro estados desde el este de Luisiana hasta el noroeste de Florida.

La gran mancha que se esparce frente a las costas del sur estadounidense pone en peligro los refugios de vida salvaje, la industria pesquera y las playas de cuatro estados desde el este de Luisiana hasta el noroeste de Florida.
La filtración, que siguió a la explosión y hundimiento de una torre de perforación la semana pasada, obligó al presidente Barack Obama a suspender planes políticamente delicados para expandir las perforaciones de crudo mar adentro.
Los proyectos habían sido develados el mes pasado, en parte para atraer el apoyo republicano a una legislación sobre cambio climático.
Dos plataformas de perforación en el golfo detuvieron su producción de gas natural de 6,2 millones de pies cúbicos al día debido al gigantesco desastre, informó ayer el Servicio de Manejo de Minerales de Estados Unidos. Se podría ordenar el cierre de otras plataformas.
El gobierno de Estados Unidos está aumentando la presión sobre el propietario del pozo averiado para que haga mayores esfuerzos por tapar el flujo de crudo y contenga la mancha.
Se estima que el costo de la operación sería de miles de millones de dólares.
Mientras varios cientos de botes y aviones luchan para contener la filtración y dispersarla en el mar con químicos, la Guardia Costera se esforzaba en ubicar grandes barreras en un desesperado intento por evitar que el crudo llegue a la costa.
Tanto Luisiana como Mississippi, Alabama y Florida declararon estado de emergencia, mientras pescadores y residentes de varios estados presentaban demandas en contra de las compañías que operan el pozo.
BP espera cubrir el pozo con un embudo invertido gigante que capturaría el petróleo y lo desviaría a un buque.
Pero ese esquema demoraría cuatro semanas en ser instalado, para cuando podrían haberse vertido más de 150.000 barriles. Si el embudo no funciona, BP tendría que intentar detener el flujo mediante la perforación de un pozo de alivio, lo que podría tardar entre dos a tres meses.


