La Corte Suprema de Justicia confirmó la condena al Estado argentino que lo obliga a indemnizar a una familia por daños y perjuicios ocasionados por la manipulación negligente del cuerpo de una víctima del incendio del boliche República de Cromañón.
La presentación fue hecha por los padres de una mujer que murió en el incendio ocurrido el 30 de diciembre de 2004, quienes demandaron civilmente al Estado por la negligente manipulación del cuerpo de la joven en el proceso de rescate y reconocimiento de las víctimas. El planteo había sido admitido por el Tribunal Oral en lo Criminal número 24 y confirmado luego por la Cámara de Casación Penal.
La decisión fue apelada por el Estado Nacional, uno de los condenados al pago, pero la Corte, con la firma de los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda, desestimó el recurso y se remitió a los fundamentos del dictamen de la Procuración General que ya se había expedido en la causa.
En el dictamen, la Procuración había destacado que “la decisión de atribuir responsabilidad a la Policía Federal por su deber de brindar seguridad y protección de las personas en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, aparecía como razonable y adecuada a las normas aplicables al caso”.
También en el dictamen se señala que “tampoco merecía reproches la extensión de la condena a los daños causados por la manipulación negligente por parte de la Policía Federal del cuerpo de la hija de los demandantes en las horas que siguieron a su muerte y hasta el momento de su efectiva entrega a los progenitores”.
El trágico incendio se cobró la vida de 194 personas, mientras que otras 1.432 recibieron heridas de distinta consideración.
El martes último se conmemoró el décimo aniversario de la tragedia con distintos actos, misas, marchas y concentraciones en las que familiares de la víctimas y sobrevivientes renovaron sus pedidos de justicia y exigieron que no se repita una experiencia como la vivida.
Los actos por los 10 años de la tragedia del boliche Cromañón, se llevaron a cabo bajo el lema “la corrupción mata”, que quedó plasmado en las pancartas y remeras que llevaban los manifestantes y que se mezclaban con los carteles con las fotos de las 194 víctimas fatales.
Los manifestantes denunciaron que “Cromañón no fue un accidente porque existían responsables y se podría haber evitado”, sostuvieron y entre los responsables por la tragedia señalaron al ex jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra como “el principal responsable político”.































