José Gabriel del Rosario Brochero será beatificado a partir de la atribución de un milagro a un niño de 11 meses, al que los médicos le habían diagnosticado que no iba a ver, oír ni hablar, ni tampoco caminar.

José Gabriel del Rosario Brochero será beatificado a partir de la atribución de un milagro a un niño de 11 meses, al que los médicos le habían diagnosticado que no iba a ver, oír ni hablar, ni tampoco caminar.
El niño sanó luego de que los padres le rezaran al "cura gaucho" y ese milagro fue aprobado por la Iglesia, por lo que se inició el proceso de beatificación, el cual fue suscripto por el Papa Benedicto XVI, el 20 de diciembre del año pasado.
Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Santa Rosa de Río Primero, en el este de la provincia de Córdoba y entró al Seminario Mayor Nuestra Señora de Loreto el 5 de marzo de 1856, cuando tenía 16 años.
Fue ordenado presbítero el 4 de noviembre de 1866 por el obispo Vicente Ramírez de Arellano y el 10 de diciembre del mismo año celebró su primera misa en Nuestra Señora de Loreto, en la casa ubicada detrás de la Catedral cordobesa, donde hoy está la plazoleta del Fundador.
En diciembre de 1869 asumió el Curato de San Alberto, en el que la cabecera era la localidad de San Pedro, la villa que por ese entonces contaba con poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escuelas en las Sierras Grandes, a más de 2.000 metros de altura.
Al año siguiente de llegar, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba para hacer los Ejercicios Espirituales recorriendo unos 200 kilómetros cruzando las sierras. La travesía requería tres días a lomo de mula y las caravanas muchas veces superaban las 500 personas, quienes más de una vez fueron sorprendidos por fuertes tormentas de nieve.
En 1875, con la ayuda de sus feligreses, comenzó la construcción de la Casa de Ejercicios de la entonces Villa del Tránsito (localidad que hoy lleva su nombre), inaugurada en 1877.
También junto a sus feligreses, construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos.
Solicitó ante las autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza en que se encontraban "abandonados de todos pero no por Dios", como solía repetir.
Pocos días después de su muerte, el diario católico de Córdoba Los Principios, escribió: "El cura Brochero contrajo la enfermedad que lo ha llevado a la tumba porque visitaba y hasta abrazaba a un leproso abandonado por ahí".
Murió leproso y ciego el 26 de enero de 1914, en su casa de Villa del Tránsito.



Por Tomás Barrandeguy

