La tensión arterial elevada y el colesterol alto son dos variables que impactan de lleno en las enfermedades cardiovasculares.

La tensión arterial elevada y el colesterol alto son dos variables que impactan de lleno en las enfermedades cardiovasculares.
En la Argentina, según un relevamiento realizado el mes pasado por la Fundación Cardiológica Argentina, el 47% por ciento de la población adulta (de 18 años en adelante) afirmó no hacer absolutamente nada por mantener sus niveles de colesterol dentro de los valores normales.
El colesterol elevado se asocia al 59% de enfermedad coronaria y el 18% de la enfermedad cerebrovascular. El sondeo reveló además que al menos 17 millones de argentinos ignoran si tienen hipercolesterolemia. Entre las personas de 35 años y más, apenas 5 de cada 10 se habían medido el colesterol a través de análisis de sangre.
La presión alta es otro factor a considerar, pero la mayor parte de la gente ni siquiera sabe cuál es su presión habitual. La hipertensión no distingue sexo ni sector socioeconómico y afecta por igual a desconocidos y famosos. En enero, por ejemplo, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, tuvo que ser hospitalizado debido a un pico de presión, que lo obligó a cancelar su viaje al Foro Económico Mundial, que se realiza en Davos, Suiza.
Según la Sociedad de Cardiología de Rosario, una presión normal para una persona adulta debe ser menor a 130-85 mmHg, lo que se conoce popularmente como “13 - 8.5”.

