Hace ya más de 50 años que vivo en zona sur de Rosario, más precisamente en padre Giaccone 1476 (Paraguay al 6000) y si bien uno con el tiempo se ha acostumbrado que sea una zona relegada de esta bendita ciudad, jamás termina de resignarse. En los orígenes de este barrio, primero fue la falta de agua; después los problemas de la luz, y por último la promesa de las cloacas. Si bien los dos primeros “servicios” jamás terminaron de solucionarse, el último siempre fueron promesas en los últimos 30 años. Ahora bien, las cloacas llegaron y por eso pagamos 40 cuotas de $ 133,12, monedas más, monedas menos; terminaremos pagando algo así como $5.428,80, eso de suponer que se respete lo establecido. Esto es por el caño que pasa por el frente de mi casa, la conexión a la red es otro tema y precio, por supuesto. El frente de mi casa, mi vereda (y digo “mi” por que yo compré cada baldosa de la misma) ha quedado totalmente rota, de punta a punta, por los caños instalados. Lo que más me indigna es que los trabajadores (uno ni sabe para quién trabajan) nos dijeron que en un par de días lo arreglaban. De esto ya hace un mes y medio. Cabe imaginar que para una mujer como yo, a mis 79 años, salir o entrar de mi casa pasó a ser más complicado que poner un pie en la luna. A esta altura, uno no sabe a quién dirigirse, si a Aguas Santafesinas o a la Municipalidad, porque en la factura que uno paga hay un teléfono (que nadie atiende) y no hay una página u algún lugar oficial para quejarse. Hemos avanzado, “habemus cloacas”, pero el desastre que van dejando a su paso tanto en nuestras veredas y calles sin que nadie se haga cargo es algo muy triste sinceramente.


































