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Nora González Pozzi está al frente del Estudio de Comedias Musicales desde hace 28 años.
¿Qué tuvieron estas tres obras para que resulten claves en la historia de la escuela y para reponerlas ahora?
“Cenicienta” desde chica fue mi obra preferida. Era lo mágico que tiene el cuento, la niña despojada de todo que puede alcanzar un sueño inalcanzable o cosas que se pueden hacer aunque parezcan imposibles. Y para las mamás es un poco volver a la infancia. A los varones tal vez no les transmite lo mismo que a las nenas, pero está “Robin Hood” que tiene un mensaje muy lindo y actual. Cuando la estrenamos hace 25 años, los padres se paraban y decían “ojalá tuviéramos un Robin Hood que nos ayudara, que nos liberara de lo que estamos viviendo”. Y hoy sigue vigente. Es impresionante.
¿En qué lo ves vigente?
Lo primero y lo más importante es que habla de la libertad del hombre para poder vivir y alcanzar su sueño. Lo segundo pasa por poder vivir con dignidad y con trabajo sin que, como dicen nuestros artistas en sus personajes en la obra, “tener que estar sojuzgados con impuestos y reclamos injustos”. Ese es un mensaje fuerte. Y después la unión del pueblo de Sherwood, donde todos se ayudan, y esa unión es justamente lo que hace la fuerza de ellos para alcanzar sus objetivos y sus sueños, que también deberíamos tenerlos como ejemplo. A veces uno piensa que no tiene con los otros esa unión que se necesita para poder ser un pueblo realmente. Y “Peter Pan” es ese niño que no quería crecer, que quería vivir con sus amigos y Campanita, que podía volar. Es un cuento de hadas típico para niños.
¿Cómo le habla Cenicienta a las chicas y a las mujeres de hoy? ¿Necesitan un príncipe?
Cenicienta es independiente y lucha y se rebela. El príncipe es un símbolo. Príncipes son todos los chicos, sea cual sea su origen o su situación social o trabajo. El príncipe es el símbolo del amor para el adolescentes y para los adultos también. Y una niña como es Cenicienta que lucha y se rebela ante las injusticias que tiene que padecer.
Después de 28 años en la formación de artistas, ¿cómo ves el panorama de la actividad en Rosario?
Todas las obras están hechas por rosarinos. Acá no hay nadie de afuera, el iluminador, vestuarista, actores, maestros, la música, el que hizo los coros, los que reciben al público, son todos de Rosario. Hay tanto talento en Rosario, tanto, y es una pena que tengamos que exportarlos porque Rosario es una plaza que no permite hacer temporada. Eso es lamentable. Por ejemplo estas obras que hace dos o tres meses que estamos montando tienen un día de función, cuando son obras que deberían estar en cartel al menos un mes o dos meses como mínimo. Sin embargo, no hay que olvidar que somos una escuela de formación. La experiencia que le da a nuestra gente eso es invaluable. Con los esayos se aprende cómo se sale de un escenario, cómo se convive con el telón, con la estructura, el vestuario. Todo eso hace que aprendan el oficio y puedo asegurar que es lo que los beneficia cuando van a Buenos Aires o a otros lugares porque tienen experiencia. No son sólo alumnos que estuvieron en el aula aprendiendo, sino que adquieren esa experiencia que es fundamental.
Muchos de los egresados se quedan en la escuela o en Rosario, pero ¿qué te produce esa migración de artistas rosarinos?
En Rosario los directores de estudios de comedia musical son todos egresados de mi escuela. Los maestros de técnica vocal y los profesores de danza, sacando uno o dos, también son todos egresados de nuestra escuela. Ha sido un semillero de gente. Pero lo que más rescato, además de que hayan aprendido el oficio, es lo que dicen cuando nos encontramos y es que los momentos más lindos de sus vidas los pasaron en el teatro. Aprenden con libertad. Siempre les digo que hay que dejar fluir al actor y después con las herramientas que tenemos hay que ver cómo moldeamos el personaje. Además se establecen amistades de por vida.
Va cambiando la forma de dirigir porque el público, y sobre todo el infantil, cambió muchísimo Va cambiando la forma de dirigir porque el público, y sobre todo el infantil, cambió muchísimo
¿Los dos años de pausa que impuso la pandemia cambiaron los hábitos de los espectadores?
En lo que a mí me concierne que es el teatro, creo que la gente se volcó más al arte, la emoción, la sensibilidad, porque en estos espacios se puede ser libre, ser uno mismo. Acá te olvidás de los problemas que pasan afuera. Dios me regaló esto que agradezco siempre.
Las tres obras tienen más de 500 representaciones. ¿Cómo condicionan los cambios tecnológicos el rol del director?
Va cambiando la forma de dirigir porque el público y sobre todo el infantil cambió muchísimo. Hay que ponerles ingredientes más hiperactivos, hay que darle más dinámica, color, movimiento, participación para los chicos porque cambiaron con respecto a cómo son ahora. Además consumen tanta internet, jueguitos, celulares, es todo tan veloz que nos tenemos que adaptar a esa velocidad, pero también enseñarle a ver buen teatro. Que se sienten y disfruten la función sin necesidad de pararse en la butaca de al lado. Creo que en ese sentido también estoy formando a los chiquitos porque si la obra está bien hecha, si vas recapturando la atención constantemente, los chicos no se mueven y están atentos siempre. Es más, El Círculo tiene un ciclo que se llama “Hoy tenemos función” y al que vienen niños de todas las escuelas de Rosario y de alrededores. (La actividad se puede consultar en https://www.teatro-elcirculo.org/cicloparaescuelas). Son chicos que nunca habían entrado al teatro y llenan la sala, todos de diferentes edades, según la obra que pongamos en escena. Y puedo asegurar que viven las funciones de una manera especial, con una euforia y una felicidad increíble.
CECILIA ORIOLANI: “TENGO LA SUERTE DE TRABAJAR DE LO QUE JUGABA DE CHICA”
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Cecilia Oriolani como Cenicienta. Ingresó al Estudio de Comedias Musicales a los 9 años y dijo que se siente "como en casa".
“Tengo la suerte de trabajar de lo que jugaba cuando era chica”, confió la actriz y periodista rosarina Cecilia Oriolani que protagoniza “Cenicienta” en la puesta en escena del Estudio de Comedias Musicales. Si “Cenicienta” es un clásico, Oriolani tiene el privilegio de ser parte de otra propuesta legendaria de la ciudad como es “De 12 a 14”, el programa de El Tres en el que está al frente del segmento de Espectáculos que lleva 40 años en el aire.
Esta será la cuarta ocasión en la que Oriolani interprete a Cenicienta en la puesta en escena del Estudio de Comedias Musicales, donde ingresó a los 9 años y al cual siguió ligada también como docente. Pero su caso no es el único, ya que los elencos de “Cenicienta”, “Robin Hood” y “Peter Pan” están compuestos por docentes, egresados y alumnos del estudio.
Según contó Oriolani, sus dos facetas de artista y periodista están ligadas por la misma pasión. En el caso de la danza, la acompaña desde los 5 años cuando ingresó a la Escuela Municipal de Danzas “Ernesto de Larrechea” y luego continuó en el Estudio de Comedias Musicales. “Toda la vida me gustó mucho todo lo relacionado con lo artístico, la comunicación, el escenario, la tele, todo lo que tiene que ver con lo que hago. Tengo la suerte de trabajar de lo que jugaba cuando era chica”, aseguró.
“A los 9 años -contó- la rutina era escuela, comedias musicales y danza. A medida que fui creciendo nunca dejé el Estudio hasta el día de hoy porque lo que pasa con todos los que formamos parte es que de cierta forma se convierte en tu casa. Además está buenísimo poder trabajar constantemente en el escenario; el teatro El Círculo le da un marco excepcional, sólo ir al teatro ya tiene su magia. Después empecé la facultad, pero siempre seguí con comedias musicales. De hecho, hace diez años seguidos que hago temporada de invierno. También hice «Robin Hood» en el 2003 en el papel de Mariana; después empecé con «Cenicienta» y otros musicales, pero siempre en paralelo a la facultad y cuando empecé a trabajar, seguía dando clases”.
¿Ves un vínculo entre tus facetas como periodista y artista?
Las veo totalmente relacionadas porque creo que las dos tienen que ver con el tema de la comunicación, de estar en contacto con el público. En el caso de la tele, es la audiencia, con expresarme. Una es más artística y la otra es más formal, pero son experiencias que están buenas.
Toda la vida me gustó mucho todo lo relacionado con lo artístico, la comunicación, el escenario y la televisión Toda la vida me gustó mucho todo lo relacionado con lo artístico, la comunicación, el escenario y la televisión
¿Estar en un clásico de la televisión rosarina es también como hacer realidad un cuento de hadas?
Yo amo profundamente la televisión, miré toda la vida televisión, me encanta el periodismo. Mi objetivo siempre fue hacer televisión porque me fascina. Y obviamente que fue cumplir un sueño, sobre todo trabajando en “De 12 a 14” que obviamente lo veía siempre. No me lo esperaba y cuando me llegó fue absolutamente sorpresivo. Nunca me hubiera imaginado que me iban a llamar directamente para eso. Se me cumplió lo que quería hacer, que era trabajar en televisión y en Rosario porque amo profundamente la ciudad. Siempre fue mi deseo poder hacerme un hueco en los medios de comunicación y trabajar acá, así que fue una alegría inmensa. Igualmente trabajé desde siempre, desde antes de empezar la facultad, inclusive cuando estaba en la secundaria, así que son muchos años de remar hasta que llegó la propuesta.
¿Cómo ves estos clásicos, y particularmente “Cenicienta”, en este momento en el que la mujer busca tener un carácter más autónomo, que no dependa tanto de un príncipe?
Yo intento hacer una Cenicienta que está planteada desde un lugar en el que el personaje tiene una personalidad bastante fuerte e independiente. Más allá del amor romántico con el príncipe, que está porque es un cuento de hadas y es una historia. Pero se la ve como una mujer plantada en cuanto a sus ideales y a la búsqueda de sus sueños que van más allá del amor romántico.