Decía Cesar Vallejo en su último poema "Si os asustan los lápices sin punta, si la madre España cae —digo, es un decir— salid, niños del mundo, id a buscarla". En la actualidad, España lucha no sólo por preservar el empleo sino además contra las recetas de ajuste extremo, que incluyen por estos días, una retardataria ley referida a la formación de los chicos. Como sabemos es una batalla contra los que van por todo. El gerente Rajoy, pese a la nutrida oposición, aprobó el proyecto sobre la reforma educativa, considerada como el mayor ataque conservador a la educación pública; volverá la materia Religión, como en la era franquista y eliminarán la asignatura Educación para la ciudadanía, que incluye cuestiones relacionadas con la ética, valores democráticos y convivencia. El fundamento de esta nueva ley llamada Wert, por su impulsor, es "la eficiencia de recursos" aunque, entre otras medidas polémicas, engendra conflictos zonales con Cataluña, Andalucía y el país Vasco, que ya no tendrán control de los contenidos en sus respectivos territorios al eliminarse la formación regional. Se propicia, por otra parte, escuelas sólo de varones o sólo de mujeres, que en la legislación anterior no se favorecían con subvenciones por ser discriminatorias. En Argentina hemos pasado por situaciones parecidas y la lucha por una educación para todos aún no está totalmente ganada. De todos modos creo que algunos logros conseguidos a nivel nacional o provincial no podrán ser borrados tales como los planes sobre extensión horaria para combatir la marginalidad, educación sexual, identidad de género o volver a estudiar, que ya están vigentes en Santa Fe. Me dijeron que en una escuelita del más allá, preocupados por estos temas, se reunieron cinco grandes maestros rosarinos: Rosita Ziperovich, Mario López Dabat, Juana Elena Blanco, y Olga y Leticia Cossettini para intercambiar ideas y comentar — humildemente — sus aportes a la educación en nuestra ciudad como factor de inclusión y desarrollo; pero de paso, componer inspirados en Cesar Vallejo, una elegía para que reciten los niños del mundo y cuyo título probable seria ¡España, aparta de mí este modelo!































