Cinco días después de que una enorme explosión en la ciudad portuaria de Tianjín dejó 114 muertos y 70 personas desaparecidas, el gobierno de Beijing ordenó una revisión de seguridad en lugares de trabajo para corregir cualquier anomalía.
Cinco días después de que una enorme explosión en la ciudad portuaria de Tianjín dejó 114 muertos y 70 personas desaparecidas, el gobierno de Beijing ordenó una revisión de seguridad en lugares de trabajo para corregir cualquier anomalía.
El Ministerio de Industrias y Tecnología de la Información lamentó la frecuencia de incidentes mortales en sitios de trabajo y ayer exigió una rigurosa inspección nacional de todos los riesgos de seguridad.
"Debemos investigar rigurosamente y hacer a alguien responsable", dijo el primer ministro Li Keqiang. "Debemos darles una respuesta a las familias de las víctimas, una respuesta a los habitantes de Beijing, una respuesta a todos los chinos y una respuesta para la historia".
Molestos por la negligencia gubernamental, unas 100 personas con viviendas dañadas en las grandes explosiones se congregaron ayer para protestar y reclamar una indemnización.
Las explosiones del miércoles comenzaron en un almacén para materiales peligrosos donde había 700 toneladas de cianuro de sodio -una sustancia tóxica que puede producir sustancias combustibles al contacto con el agua-, una cantidad que violaba las normas de seguridad.



