Las obras maestras de Picasso o Matisse o las maravillosas copas de plata de la casa real de Hannover están causando revuelo desde hace semanas. Y es que provienen de la valiosa colección del modisto Yves Saint Laurent (fallecido en agosto de 2008) y de su compañero sentimental Pierre Bergé, piezas que en pocos días serán subastadas. Pero una sombra se cierne sobre el remate: el gobierno de China reclama dos bronces de la colección, una cuestión que podría crecer exponencialmente.
Nunca una subasta en la capital francesa contó con una puesta en escena semejante. Christie’s alquiló por 300.000 euros el enorme Grand Palais y lo decoró por un millón de euros. Pero antes de que las 700 obras y objetos de arte puedan cambiar de dueño bajo la cúpula de cristal del Grand Palais, de 45 metros de altura, este fin de semana podrán ser vistas en todo su esplendor juntas una vez más.
El lunes venidero comenzará lo que algunos califican ya de "la subasta del siglo", que se extenderá hasta el miércoles 25.
El revuelo mediático es enorme, cuidadosamente preparado por el empresario Pierre Bergé y la casa de subastas. Bergé, que no sólo creó esta singular colección junto con Yves Saint Laurent sino también su imperio de la moda, eligió la ciudad junto al Sena para devolver al mercado de arte parisino "el brillo que había perdido".
Nubarrones. Hasta ahora, parece haberlo logrado. En la casa Christie’s no deja de sonar el teléfono. Los periodistas piden ver los lotes y amantes del arte de todo el mundo anuncian su asistencia a la subasta.
Todo sería perfecto, si no fuera por unos reclamos presentados por China. El gobierno chino pide la devolución de dos esculturas de bronce, que representan la cabeza de un conejo y de una rata, respectivamente.
Las dos cabezas de animales provienen de la época en torno a 1743 y fueron encargadas por el emperador Qianlong para su palacio de verano en Pekín. China quiere recuperar las valiosas piezas, porque fueron robadas por Francia e Inglaterra durante la segunda guerra del opio. Christie’s, en cambio, insiste en que el origen de todos los objetos es claro e indudable.
La colección no es única debido a sus dimensiones, sino debido a su carácter ecléctico. Y es que va desde un cristal de cuarzo de 3.000 euros hasta lámparas y jarrones de Alberto Giacometti y la naturaleza muerta de Pablo Picasso "Instruments de musique sur un guéridon", cuyo valor se estima en entre 25 y 30 millones de euros.
La colección surgió a lo largo de 50 años. "Cada uno tenía su gusto. El único criterio para nuestra colección era la calidad", dijo Pierre Bergé, que también posee una casa de subastas, Pierre Bergé & Associés, que también participa en la subasta de año.
"A pesar de la crisis, espero que alcancemos los 300 millones de euros", comentó Pierre Bergé. Lo recaudado será destinado a su fundación de lucha contra el sida. l (DPA)