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Chile pena con prisión la suba desmedida de precios

Un transportista fue apresado luego de que subiera siete veces la tarifa de sus viajes. Todavía hay zonas sin agua ni electricidad

Sábado 05 de Abril de 2014

La policía chilena comenzó ayer a detener a comerciantes que subieron en forma extraordinaria los precios de productos y servicios básicos, tras los dos terremotos y cientos de réplicas que asolaron el norte del país desde el martes.

El primero de ellos fue un transportista que elevó siete veces la tarifa del viaje en la desértica comuna de Alto Hospicio, una de las más golpeadas por la tragedia, informó la policía.

El gobierno y la fiscalía alertaron desde el miércoles que la especulación era penada por ley, luego que el pan se vendiese hasta por seis dólares el kilo (un dólar, 556 pesos chilenos).

"No quieren ni siquiera vender harina, para especular con el precio del pan", reclamó el edil de Alto Hospicio, Ramón Galleguillos en medio de la crisis.

Los movimientos telúricos, que motivaron alertas de tsunami en casi todo el Pacífico latinoamericano, destruyeron caminos y afectaron el aprovisionamiento de agua y electricidad en algunas zonas.

Seis personas murieron durante el terremoto del martes, que alcanzó una magnitud de 8,2 en la escala de Richter. Unas 3.000 viviendas sufrieron daños en sus estructuras, según reportes iniciales.

En medio del desastre, se restablecían gradualmente ayer los servicios de agua, combustible, electricidad y otros servicios esenciales.

Pero en las zonas más castigadas, como Alto Hospicio, la emergencia persiste. La policía reportó que una bebé de seis días de nacida falleció allí ayer por hipotermia. La niña estaba durmiendo en una tienda de campaña en medio de la calle con su madre.

Aproximadamente 2.600 casas resultaron dañadas en Alto Hospicio y la carretera principal que la conecta con Iquique se encuentra bloqueada por escombros luego de aludes masivos.

"No tenemos agua desde el primer terremoto; no tenemos luz, estamos comprando el pan al frente (en un pequeño negocio) a 3.000 pesos (el triple de lo establecido), un bidón de agua cuesta 7.000 pesos. Hemos estado aportando para poder comprar y preparar por grupos", afirmó una vecina, Aurelia Reyes.

En Iquique. En Iquique, una ciudad portuaria de aproximadamente 200.000 habitantes, pescadores a escala pequeña continuaban recuperando lo poco que quedó de las embarcaciones dañadas por el oleaje ocasionado por el sismo y solicitaron ayuda al gobierno.

Soldados vigilaban supermercados y estaciones de servicio para prevenir saqueos, mientras mucha gente hace cola para conseguir combustible, agua y comida.

En la zona no se ha reportado daños mayores o pérdidas humanas por las continuas réplicas.

Las escuelas siguen cerradas y los hospitales sólo están atendiendo emergencias. Cerca de una decena de bebés han nacido en campamentos improvisados.

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