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Cheney temió un atentado con su desfibrilador, al estilo Homeland

El republicano presentó el libro "Corazón: una odisea médica estadounidense". El ex vice de Bush anuló en 2007 la función inhalámbrica del dispositivo para que los terroristas no pudieran acceder a él.

Domingo 20 de Octubre de 2013

El ex vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney temió que los terroristas pudieran usar el desfibrilador colocado en su corazón para atentar contra él, al estilo de lo que se vio en la exitosa serie Homeland, y por eso pidió a su médico en 2007 que anulara la función inalámbrica del aparato, según extractos de una entrevista que concedió a las cadenas CNN y CBS. El cardiólogo de Cheney, Jonathan Reiner, inhabilitó entonces la función inhalámbrica del desfibrilador para evitar que terroristas pudieran usar las descargas eléctricas para atentar contra el entonces vicepresidente.

Cheney sufrió cinco ataques cardíacos, el primero de ellos a los 37 años. Además se sometió a un trasplante el año pasado, a los 71 años. En una entrevista con el programa "60 minutos" de la cadena CBS que se transmitirá hoy, Cheney dijo que los médicos le sustituyeron en 2007 un desfibrilador que le habían implantado cerca del corazón. El aparato detecta las arritmias cardiacas y las controla mediante impulsos eléctricos. Cheney dijo que él y su médico decidieron cancelar la función inalámbrica del aparato por si algún enemigo de Estados Unidos intentaba que el dispositivo le enviara al corazón una descarga que le causara la muerte.

Años después, Cheney observó un episodio de la serie televisiva Homeland en la que se plantea una trama similar a la que él había imaginado, en la que el vice de EEUU muere después de que piratearan su desfibrilador. "Fui consciente del peligro, de que existía, y me pareció creíble. Era una representación exacta de lo que era posible" comentó Cheney sobre Homeland.

Cheney y Reiner promueven actualmente un libro que escribieron en conjunto: "Heart: An American Medical Odyssey" (Corazón: una odisea médica estadounidense). Reiner dijo que le preocupaba que Cheney no pudiera soportar la presión que sobrevino al 11 de septiembre de 2001, el día que los terroristas atacaron a Estados Unidos. Exámenes médicos vistos esa mañana mostraban que Cheney tenía niveles elevados de potasio en la sangre, una condición conocida como hiperpotasemia o hiperkalemia, la cual puede generar arritmia y paro cardíaco. Reiner dijo que vio la cobertura noticiosa de los atentados y que pensó: "El vicepresidente se va morir esta noche de hiperkalemia". Al respecto, Cheney comentó: "No pensé en mi salud sino en el problema que teníamos por delante". Cheney se sometió a muchos procedimientos cardíacos durante los años, incluso angioplastias, cateterizaciones y una operación de puente coronario cuádruple. Sin embargo, dice que sus problemas cardíacos nunca afectaron su desempeño durante los ocho años que fungió como vicepresidente al lado de George W. Bush. Cuando en la entrevista le preguntaron si le preocupaba que su salud física afectara su juicio, Cheney respondió: "No". Añadió que estaba consciente de los posibles efectos secundarios de la falta de irrigación sanguínea en el cerebro y de sus efectos en el proceso cognitivo y el juicio, pero que no le preocupaban. También restó importancia al efecto de la tensión en sus males cardíacos. "Yo simplemente no creo la noción de que contribuyó a mi enfermedad del corazón", dijo. "Siempre hice que lo era necesario para lidiar con las crisis de salud en su momento". Ahora, a los 72 años y tras el trasplante al que se sometió el año pasado, Cheney dice que es un "hombre nuevo" y que se siente "fantástico".

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