El lunes 11 de abril de 2011, a las 9, ante la pérdida de un amigo, y por su propia voluntad de ser cremado, lo llevamos al cementerio La Piedad. La cremación no pudo ser posible dado que no se había solicitado un turno, por lo que tuvimos que dejarlo en depósito. Cuando la cremación fue posible junto a sus familiares llegamos al crematorio y nos encontramos con un aspecto deplorable del local. Los pisos sucios con manchas desagradables, telas de araña por doquier, colillas de cigarrillos envueltas en tela de araña, candelabros llenos de papeles de caramelos, dos estufas tiro balanceado con escombros sobre su mueble, la pared que da al este con filtraciones de muchos años. La puerta por donde acceden los cajones en pésimo estado de abandono y de las luces sólo funcionaban dos. Realmente todo en un estado de abandono, lamentable. A las autoridades les digo que hace años que concurro a este cementerio y en especial la sala de cremación siempre está igual, abandonado.






























