Como ya todos sabemos hoy hay que ir a votar. Desde hace varios meses estuvimos inmersos en diversificadas campañas políticas que intentaron ser originales, auténticas, pero sobre todo convencedoras. En mi caso, lamento decir que ninguna campaña me ha dado argumentos válidos y sostenidos para emitir mi voto, debido que debo admitir que con 26 años y unas cuantas entradas al cuarto oscuro no sé a quien votar y no puedo creer en las promesas de nadie. Tampoco puedo creer la alegría de ciertos personajes que pasearon sus rostros sonrientes muchas veces al compás de músicas que se creen o suponen divertidas, y hasta pegadizas, cuando a nivel país, provincia y ciudad pasan cosas horribles y tristes. No puedo creer en alguien que proponga una ciudad mejor y ensucie todas sus calles con la campaña pegando afiche sobre afiche, pegando sus rostros en los cordones de las calles, y también repartiendo por el aire sus folletos ya que durante varios días la avenida Pellegrini tuvo una lluvia de papeles que venían bien desde lo alto. Cuando por fin los papeles se asentaron en el piso pude ver que no eran nada más ni nada menos que publicidad política. Francamente me dio odio y vergüenza ajena, y una vez más me pregunté si era preciso semejante despliegue. Tal vez hubiese sido mejor que con el dinero de los panfletos y del combustible para los vehículos que "colaboraron" en las campañas, se mandaran a construir rampas para discapacitados en varias partes de la ciudad, y así se hubieran generado puestos de trabajo y nuestros vecinos que no pueden caminar podrían subir sus sillas cómodamente, o semáforos, o insumos para hospitales, lo que se les ocurra. Y si hubiesen querido podrían haber dejado su nombre grabado en cada obra que necesita nuestra ciudad. ¿No les parece a los protagonistas de dichas campañas que las inversiones para las mismas podrían ser obras de bien común para los ciudadanos y dejar su nombre en ellas? ¿No les parece que con actitudes así nos beneficiaríamos todos mucho más, inclusive ustedes? Comprendan que los folletos se despegan, con el sol se resquebrajan, y que luego de pasadas las elecciones el que no gana queda en el olvido. Propongo acciones que duren en el tiempo y sean de mutuo beneficio para la comunidad, además de ustedes. Quiero desde mi humilde opinión hacer saber a quienes corresponda que no hallo en la manera actual de hacer campaña algo que me acerque al voto, no encuentro sentido de ver a mi ciudad sucia y empapelada antes durante y mucho después de las campañas, y que las promesas tienen toda la apariencia de ser momentáneas, tal como lo son los folletos, afiches y canciones afines a la época pre electoral. No obstante concurriré a votar y estoy convencida de que alguien logrará convertirse en el candidato elegido.






























