Hace más de un año y medio, cuando comenzó el conflicto entre el campo y el gobierno, escribí una carta a este diario. Lo hice con cierta esperanza o ilusión y a la vez con deseos personales que se revierta la situación. Pero cada vez que pasan los días creo que todo es peor. Y no lo hago con una visión pesimista sino realista. Siento impotencia al ver que una persona o varias personas pueden hacer y deshacer según sus intereses y los de sus allegados. Por ejemplo con respecto a la ley de emergencia agropecuaria, me comencé a interrogar si era posible que una vez aprobado un proyecto de ley por ambas Cámaras el Poder Ejecutivo podía vetarla. Acudí a la Constitución nacional, y nuestra ley suprema, según su artículo 83, señala: "Desechado en el todo o en parte un proyecto por el Poder Ejecutivo, vuelve con sus objeciones a la Cámara de su origen; ésta lo discute de nuevo, y si lo confirma por su mayoría de dos tercios de votos pasa otra vez a la Cámara de revisión. Si ambas Cámaras lo sancionan por igual mayoría, el proyecto es ley y pasa al Poder Ejecutivo para su promulgación...". Es decir, que tenemos un artículo de nuestra Constitución que nos garantiza una alternativa, pero me pregunto: ¿Será posible que se haga efectivo dicho artículo hoy en nuestro país? Sigo creyendo y debemos creer que quizás el cambio sea posible, depende de todos nosotros.



























