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Buscaban al sospechoso de un crimen y hallaron un búnker

Fue en Moreno al 5500, donde había una pareja encerrada y sometida. En otra casa se halló un miniarsenal y un cartucho de trotyl o TNT de una libra.

Domingo 28 de Abril de 2013

Siguiendo los pasos de uno de los sospechosos del crimen de Javier Hernán Búfalo Gómez, ocurrido la madrugada del jueves en la esquina de España y Ceibo, la policía realizó ayer cuatro allanamientos en los barrios Las Delicias y 17 de Agosto, en la zona sur de la ciudad. Si bien el principal apuntado, apodado Satanás, no fue detenido, los efectivos de la Agrupación Unidades Especiales (AUE) de la policía rosarina detuvieron a dos personas en un búnker de venta de drogas hallado en Moreno al 5500; y un pequeño arsenal en una vivienda de Moreno al 5600, donde incautaron municiones y un cartucho de Trotyl o TNT de una libra.

Los asesinatos de Javier Hernán Búfalo Gómez, de 32 años, y de Alexis Emanuel Puflito Cabañas, de 21, dejaron al barrio 17 de Agosto al rojo vivo. Búfalo fue emboscado pasada la medianoche del jueves en España y Ceibo cuando volvía a su casa en moto desde el Coloso del Parque, donde había presenciado el partido entre Newell's y Vélez. Lo asesinaron de tres balazos, uno de ellos en la cabeza. Veinte horas más tarde, Puflito fue emboscado en inmediaciones de Pasaje 507 y España. Fue cuando salía del velatorio de Gómez, su amigo y compañero de andanzas. Lo mataron con cuatro disparos, dos de ellos en el cuello. En torno al primer asesinato, rápidamente surgió el apodo de Satanás, un pibe de 17 años compinche de Sergio Pototo Portela, detenido y procesado por el crimen de Héctor Gómez, hermano de Búfalo, ocurrido el 20 de julio pasado.

Sorpresas. Tanto el asesinato de Héctor Gómez como los crímenes de Búfalo y Puflito son investigados por el juez de Instrucción Juan Andrés Donnola, un magistrado que tras distintas pesquisas llegó a conocer los matices y vericuetos de la zona sur rosarina. Así fue que Donnola diligenció a la Agrupación Unidades Especiales, al mando del comisario inspector Guillermo Morgans, cuatro órdenes de allanamiento: dos en barrio 17 de Agosto y dos en Las Delicias.

Las dos primeras, en Melián al 6400 y en Pasaje 512 a la misma altura, no arrojaron "nada interesante para la causa", dijeron los pesquisas. Pero en Las Delicias se dieron las sorpresas del operativo.

Con el apoyo del Grupo de Infantería de Respuesta Inmediata (Giri) efectivos de las brigadas de Investigaciones y Homicidios allanaron una vivienda ubicada a pocos metros de Moreno y Sánchez de Bustamante. Allí se toparon con un miniarsenal: 75 proyectiles calibre 7.62 (para fusiles livianos), 3 cartuchos de 127 milímetros, 21 proyectiles 9 milímetros y dos cargadores vacíos de FAL y de 9 milímetros. Además había un revólver calibre 22 con tres proyectiles, una mira telescópica, siete cuchillos de monte y siete teléfonos celulares. Pero lo que más llamó la atención de los policías fue el hallazgo de un cartucho de Trotyl o TNT de fabricación estadounidense que pesó una libra (453 gramos) y no tenía su detonador. También había una mecha y cordón detonante, lo que motivó que debiera participar personal de la Brigada de Explosivos de la Unidad Regional II.

Sin valor. "Este explosivo no tiene un valor en la calle, sencillamente porque no se vende al público. Es de uso militar y no existe un precio de referencia. Es como una pistola ametralladora. ¿Cuánto sale una metra en la calle? No tiene precio. Este material lo deben haber recibido como pago en alguna transacción ilegal que se investigará", indicó un vocero consultado.

"¿Qué daño se puede hacer con ese explosivo? Bien colocado bajo una columna puede tirar abajo hasta un edificio. Y puede matar en un radio superior a los 10 metros. Claro está que para que estalle hace falta un detonador eléctrico que no está al alcance del cuidadano medio porque es de uso militar y en minería", indicó un vocero de la causa.

No es la primera vez que en una investigación se encuentra un cartucho de TNT. El 18 de septiembre de 2010, la policía antinarcóticos realizó allanamientos en La Tablada y desbarató una cocina de cocaína y cuatro quioscos. Según la acusación, la banda estaba liderada por Ramón Campito Giglione, quien fue uno de los nueve detenidos. En el lugar se secuestró un cartucho de TNT.

Fortificado. A escasos 70 metros de la casa donde se encontró el miniarsenal, en Moreno al 5500, efectivos de Seguridad Personal (SP) dieron con un búnker de venta de cocaína. El operativo marcó el debut de una mujer al frente de una sección de AUE: la comisaria Mariel Arévalo, quien dejó su lugar en la Comisaría de la Mujer para encabezar SP. En el búnker detuvieron a una pareja de 36 y 38 años, ella embarazada, que estaba sometida a la servidumbre.

Según los vecinos, el quiosco funciona desde hace dos meses. "Era de terror, con mucho movimiento. Los soldaditos que cuidaban el lugar nos decían, «doña quedese tranquila que le cuidamos la cuadra». Vivir con un búnker en la cuadra es complicado porque todos sabemos cuán peligrosa es esa gente. Pero que querés que hagamos los vecinos si leemos en los diarios que los narcos están dos semanas presos y después los sueltan", explicó una vecina.

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