El avance de la edad tiene un doble sabor: por un lado la vida que fue pasando con las cosas que y quienes dejamos en el camino. Yo puedo dar gracias que si bien la vida me llevo a un hijo hace más de 15 años y a mi compañero de ruta hace 2, aún tengo razones por las cuales aun vivir y tener las ganas de hacerlo. Ahora bien, la edad trajo enfermedades (con 80 años seria un privilegiada, si no hubieran aparecido) y entre distintas cosas que se detectaron fue un deficiencia en los riñones por lo cual me están aplicando insulina. Hasta aquí sería una historia más de un persona mayor insulinodependiente de no ser por la burocracia (por llamarlo de modo sutil) de IAPOS, de la farmacia del lo droguería (vaya yo a saber) en la entrega de esta medicación en fecha. Porque no sé si por el motivo de la mudanza con IAPOS no me puedo comunicar. En la farmacia dicen que está autorizada pero la insulina ni las tiras reactivas (para el control de glicemia) han llegado. Eso si, tener en cuenta que las recetas ya confeccionadas por el galeno tienen un duración solo de 15 días y uno jamás sabe qué demora tendrá el medicamento en llegar. Es bueno llegar a viejo, es parte de la vida pero no es bueno a esta altura tener que pelear con una burocracia que no cuestiono si sirve o no, pero es indudable que no ayuda.






























