Santa Fe.— Un anciano de 87 años apareció ayer brutalmente apuñalado en su
domicilio del microcentro santafesino. Alberto Marino fue encontrado por la mucama en medio de un
desorden generalizado dentro de la vivienda. Un corte en el cuello podría haber sido la causa del
deceso.
La hipótesis de robo prevalecía entre los investigadores del caso en el
chalet de Francia y Catamarca donde Marino residía con compañía durante el día pero dormía solo a
la noche.
La policía no encontró huellas de puertas o ventanas violentadas lo que
hace presumir que el anciano pudo haber permitido el ingreso a la o las personas que luego lo
golpearon e hirieron mortalmente
Marino presentaba varias puñaladas que fueron ocasionadas con un
cuchillo doméstico con filo de serrucho usado para cortar carnes. El ensañamiento en las heridas
fue destacada por quienes debieron relevar la escena del crimen y encontraron uno de esos cuchillos
con cabo de madera y la hoja quebraba, al parecer por la fuerza que hicieron para apuñalar al
anciano.
El hombre apareció muerto sobre la cama pero las heridas en los brazos y
los golpes demuestran que intentó defenderse y resistirse al ataque.
La noticia se conoció alrededor de las 7 de ayer cuando Esther, la
empleada doméstica de la casa, llegó a cumplir con su tarea cotidiana e ingresó con su llave
encontrando la casa revuelta. Tras llamar en voz alta a su patrón y no tener respuesta, se dirigió
hasta el dormitorio donde encontró a Marino muerto por lo que salió a la calle presa de un ataque
de nervios.
La reacción de la mujer —quien trabajaba para Marino desde hace
más de 15 años— alertó a los vecinos que rápidamente llamaron a la policía. Marino presentaba
un fuerte golpe en la cabeza y una herida en la garganta, por lo cual la principal hipótesis sería
“robo seguido de homicidio”, dijeron desde la fuerza de seguridad.
Al parecer los ladrones actuaron con tiempo durante la noche. El anciano
dormía solo —su familiar más cercano es una hija que vive en San Francisco— y se trata
de establecer si los atacantes conocían ese dato. En la faena revisaron sin prisa la casa, abriendo
y sacando de su lugar cada cajón, ropa o elemento que estuviera guardado en una búsqueda minuciosa.
No se informó sobre qué elementos o valores faltarían del hogar. l

































