Desde hace tiempo se ha iniciado una campaña en contra de la bolsa plástica. Esta campaña argumenta que la misma es perjudicial para el medio ambiente. Predispone a la gente a una negatividad que no es tan motivada, si pensamos que los envases existen desde hace medio siglo, siendo un material inocuo e inerte, no se descompone ni pierde sus propiedades. Estás características son las que la hacen, justamente centro del debate. Los países avanzados tienen los residuos separados por categoría de manera obligatoria, en cambio nosotros por tener una conducta cívica inadecuada e irresponsable, tiramos las bolsas en la vía pública en lugares de esparcimiento y de turismo. Estas conductas imposibilitan a los fabricantes de productos plásticos proceder a su reciclaje para su nuevo uso industrial. Lo justo sería establecer normas rigurosas del cuidado ambiental, con multas en dinero para los ciudadanos que no las respeten y de esto hacemos responsables a quienes gobiernan a nuestra ciudad: una de las cosas que nuestra actividad empresaria necesita con urgencia para seguir trabajando, es el manejo obligatorio de los residuos domiciliarios y urbanos. Se deben de manera inmediata implementar circuitos de recolección diferenciada para permitirnos recibir los residuos plásticos para su reciclado y reutilización. Así las bolsas no aparecerían por ejemplo sobre las playas ocasionando los lamentables perjuicios ambientales que nosotros empresarios del plástico tampoco deseamos.
































