La ciudad es testigo de una guerra de pintadas entre las hinchadas de Ñuls y Central. Columnas de todo tipo, tableros de luz, semáforos, refugios del transporte, bancos de plaza, estatuas, monumentos y hasta frentes de edificios públicos y privados constituyen una verdadera contaminación visual muy desagradable además de daños muy graves de remediar. La imagen de la ciudad se ve seriamente afectada dando sensación de suciedad, dejadez y de una gran idiotez desplegada por las calles. No veo ningún accionar por parte del gobierno municipal. No veo ningún concejal presentar proyecto alguno sobre esta problemática. Los clubes deben responder por esto; es sabido que las barras obtienen dinero para pintura provisto por gente relacionada a las comisiones directivas de los clubes y esto no es nuevo. Rosario debe cambiar su aspecto. Señor intendente: aplique sanciones y ordene una gran "blanqueada". La Justicia también debe colaborar y alguna vez actuar y no mirar para otro lado.



























