Señores futuros candidatos a las próximas elecciones y representantes actuales de gobierno, es hora de un justo y urgente reclamo, como ciudadana y como argentina, de poder vivir en un país con seguridad y justicia social. Es hora de cambiar la historia, de volver a empezar para poder transitar libremente las calles de mi ciudad y de mi país como lo dice el Artículo 14 de nuestra Constitución Nacional. En casi ninguno de los discursos políticos he escuchado que se trate el tema de inseguridad, se soslaya la situación. Es un tema que nos compete a todos, ya que es de vital importancia. Cada uno debe ser partícipe y responsable de esta realidad que nos atañe a todos y que debemos afrontar. Aunque a veces queremos cerrar nuestros oídos y poner un velo a nuestros ojos, es lo que vivimos hoy como sociedad en crisis, en terapia intensiva, en donde a nadie le importa nada del otro y muy pocos se hacen cargo de lo que le sucede a nuestro alrededor. Que no se nos escape como un tema más. Que no tengamos que sentirnos desamparados como ciudadanos, como personas, porque muchos desoyen nuestros reclamos, nuestras voces. Como argentinos necesitamos un cambio y cuando digo cambio hablo de ordenar el país, que no sea como el de María Elena Walsh, “el mundo del revés”, en donde los que salimos a cumplir correctamente nuestros deberes nos sentimos vulnerados por los actos vandálicos o hechos salvajes que se viven a diario. Donde nuestros hijos no pueden vivir este país en verdadera libertad, y basta de justificar lo injustificable con discursos sin sustento real. Hoy se podría decir que volvemos a vivir civilización y barbarie, ya no más maltratados, secuestrados, violentados, que son los principales títulos que pueblan los diarios. Cuidemos esta democracia que tanto esfuerzo nos costó recuperar. Hoy es, precisamente, el aquí y ahora; ya no podemos esperar más a mañana, pensando en utopías, en cuestiones sin resolver. Un país grande lo hacemos entre todos o nos seguiremos condenando a vivir como una colonia.
Según cuenta Domingo F. Sarmiento en su libro ”Recuerdos de provincia”, cuando realizó críticas a Facundo Quiroga y a Juan Manuel de Rosas fue objeto de parte del gobierno de Buenos Aires de duros epítetos, tales como “infame, inmundo, vil salvaje”; y de los gobiernos provinciales, de otros tales, como “traidor, loco, envilecido, protervo, empecinado y otros más”. En su defensa, el gran maestro argentino esgrimía que “no es práctica de hombres cultos, juzgarme sin oírme”, pero no estaba en los planes ni en los deseos del gobierno escucharlo. A más de 150 años de estos sucesos, los argentinos somos testigos de otro de los tantos atropellos que realiza un gobierno de turno sobre personas que en su afán de luchar a favor de las instituciones republicanas y de un mejor porvenir, realiza diversas denuncias que lo incomodan. Tal es el caso del periodista Jorge Lanata, quien al hacer públicas las múltiples trapacerías y los engaños del actual gobierno, se hace acreedor de parte de éste de los motes de chusma, falso, irrespetuoso, fabulador, apretador, entre otros. Y así como en su tiempo, Sarmiento sufrió el destierro, hoy Lanata es excluido también de manera infame de la grilla de la programación televisiva, ya sea por la contrapropuesta de “Fútbol para todos”, o lo que es peor, como sucede en Tucumán, la censura. Las preguntas del millón, actualmente, serían: ¿el gobierno carece de la cultura necesaria para oír abiertamente a dicho periodista? ¿O acaso tiene realmente cosas graves escondidas que no quiere que se ventilen? ¿O el menosprecio a la inteligencia y a la cultura del pueblo lo lleva a situar al mismo en la cima de la estupidez? Craso error, esto último, porque el pueblo argentino está cansado de vivir en la oscuridad, por lo cual se las ingeniará de cualquier forma para conocer la verdad de los hechos denunciados.
Daniel E. Chávez
DNI 12.161.930
Cinco barrios sin agua
“Cinco barrios sin agua”, titula La Capital en su nota de tapa del lunes 5 del corriente. Esto que es noticia propia del subdesarrollo y más porque están a la vera del Paraná, también es descalificadora para los poderes públicos que competen. Según la nota en cuestión, los 80 mil litros diarios que consume el estadio mundialista significan unos 16 litros por metro cuadrado de césped sintético, es decir 16 milímetros de lluvia diaria. Esta cantidad ni se absorbe ni se evapora, se derrama. Las preguntas son: ¿a nadie se le ocurrió algo tan simple como colectar el agua y reciclarla? ¿Existe un estudio de impacto ambiental como se le exige a todo emprendimiento privado? ¿Alguien piensa en la gente? Si no alcanza el agua potable, ¿es ético malgastarla en regar plástico y que los chicos tomen agua contaminada? Más aún, si no tenemos agua para los vecinos, ¿estamos en condiciones de tener ese estadio? Hay otra pregunta larvada: las otras canchas similares que hay en la ciudad con barrios sin agua, ¿también derrochan así el agua potable?
Gerardo Orallo
DNI 6008474
Cuidado con el tránsito
Para la gente de Tránsito de nuestra ciudad les comunico dos temas sobre la calle Madres de Plaza de Mayo. 1) Es permanente el giro a la derecha con semáforo en rojo de los que vienen por la costanera, sentido hacia Oroño, y no esperan su flecha verde pese a que están pasando con su verde y doblando los que circulan hacia Alberdi. 2) Falta señalización para evitar la gran cantidad de gente que dobla por la calle de referencia, pensando que van a evitar el tránsito de la costanera y se encuentran con que se corta en avenida Francia, con la congestión que ello ocasiona, y que se suma a la propia de las oficinas y a la habitual de Francia por la gran cantidad de gente que llega hasta allí viniendo por avenida Carballo, desde Alberdi. 3) También hay todavía muchos que ingresan a Madres de Plaza de Mayo ingresando desde Francia o sea de contramano.
Jorge Tempestini
DNI 8.291.547
Ayuda a damnificados
¿Por qué los damnificados del edificio destruido en Rosario tienen que solicitar y pedir un crédito que luego y aún con tasas bajas tendrán que pagar puntualmente? Ellos no quieren ni pidieron que les den un crédito o un préstamo, necesitan que el Estado ya se haga cargo, haga frente a los gastos y después de determinadas las responsabilidades el Estado verá de recuperar el dinero. El crédito o préstamo es para situaciones normales, como las de tantos argentinos que no cuentan aún con su primera vivienda. Este caso es distinto, es un siniestro, el cual debe ser tratado como tal. El Gobierno ha demostrado que maneja cuantiosos fondos para diversas actividades, que todos conocemos, esto es una emergencia.
Raúl Ermoli
Islas Malvinas
El 2 de abril de 1982, nuestras Fuerzas Armadas ocuparon nuestro territorio, las islas Malvinas. Fue una operación guerrera impecable. No se mató a ningún inglés, de una dotación militar de 69 hombres. Tuvimos que lamentar la pérdida de un capitán argentino, Pedro Edgardo Giachino. Debemos dejar en claro que la operación era tomar las islas y ante el reclamo de la UN retirarse, dejar tres policías, la bandera al tope y retirada, para seguir discutiendo en la UN el retiro británico. No pudo ser. La imbecilidad humana triunfó. El general Galtieri, presidente de facto, reunido con el pueblo en Plaza de Mayo, se sintió Perón, y dijo: “Que vengan, le daremos batalla”. No hay que olvidar que la operación en Malvinas fue motivada por la decadencia del régimen, que creyó, en la subsistencia eterna si reconquistaban las islas y triunfaban. La mayoría de los argentinos estuvimos de acuerdo con Malvinas, porque siempre nos habían enseñado que las islas las habían robado los ingleses, y eran argentinas. Si alguien piensa que el pueblo apoyaba a Galtieri, craso error, esta operación fue concebida para permanecer en el poder, sin derecho al voto del pueblo. Se aumentó la dotación militar, armamento. Galtieri, en algún momento de lucidez, creyó que por la distancia no vendrían los ingleses. Pero vinieron. No sé si sus asesores le habían comentado cómo funcionan mentalmente los sajones. Cuento una pequeña anécdota. En una empresa naviera, había un jefe de operaciones inglés, muy amigo, y cuando me vio muy eufórico con la ocupación, me dijo: “Mira Carlos, no estés tan contento, a los ingleses por las buenas les sacás la camiseta, en este caso, mandarán hasta el último soldado y no olvides a los yanquis, que son aliados naturales de Inglaterra”. Bueno, a Galtieri le hubiera venido bien escuchar a mi amigo. Todos conocemos las batallas libradas, el heroísmo de los soldados argentinos e ingleses. Me olvidaba que Margaret Thatcher era la que mandaba en Inglaterra. Su situación gubernamental era de regular a mala, parecida a la de Galtieri, y decidió dar batalla. La aviación argentina fue espectacular. El Ejército con sus oficiales y soldados, mal equipados, con frío, con jóvenes con poco entrenamiento, dieron el ejemplo de heroísmo, que sólo lo dan los guerreros que luchan con el corazón. Dejo mi encendido homenaje a estos jóvenes que dieron la vida por la Patria, no por los payasos que nos gobernaban, y a los que volvieron de la lucha, que la ciudadanía inteligente les dé amor y comprensión, porque la guerra es cruel y los que vuelven necesitan siempre la mano amiga, la palabra que reconforta y el amor de su pueblo.
Carlos A. Borisenko
DNI 4.340.294
Tragedia en Rosario
A las 9,40 del 6 de agosto, trabajando en mi consultorio de Catamarca al 2000, fui conmovido por la explosión tremenda en Salta al 2100. Mi hijo de 14 en la Escuela Leloir a solo una cuadra y la veterinaria de mi mujer a la vuelta por Oroño. En ese momento uno tiene la postura egoísta sobre qué pudo haberle pasado a sus seres cercanos. Pero luego con el paso de los minutos comprendí cuántos afectados directamente y cuántos indirectamente. En principio las acciones fueron caóticas como la situación, pero luego se fue organizando y mucha gente se esmeró en su accionar. Murieron muchos conocidos. Algún desaparecido también. Pero ahora debe venir la reflexión. Cómo evitar que una cosa así suceda de nuevo. Todos nos sentimos responsables. No solo los dirigentes, que de paso creo tuvieron una actuación acorde con el tremendo siniestro. Cada uno de nosotros en nuestros hogares, los técnicos encargados de los arreglos, las empresas de gas, luz y agua. Todos actuaron preventivamente en cada segundo de nuestras vidas. Y hay que pensar no solo en los que murieron, si no en aquellos que se quedaron sin nada, aunque lograron sobrevivir. Un sincero homenaje a los que todavía están trabajando entre los escombros, dándonos una cuota de esperanza.
Roberto Feldman
DNI 6.260.061