El penacho del emperador azteca Moctezuma, apropiado por Austria en el siglo XVI, podría ser devuelto en forma temporal a México, tras los intensos reclamos protagonizados por entidades mexicanas para la recuperación de su acervo cultural.

El penacho del emperador azteca Moctezuma, apropiado por Austria en el siglo XVI, podría ser devuelto en forma temporal a México, tras los intensos reclamos protagonizados por entidades mexicanas para la recuperación de su acervo cultural.
La devolución de esa valiosa pieza arqueológica —data del 1520, año en que murió el último emperador azteca Moctezuma II— cambiaría la política austríaca de mantener las piezas más valiosas en el país, más allá de cómo hayan sido obtenidas.
Se trata de una corona de alrededor de un metro de alto hecha en oro y piedras preciosas con plumas verdes del pájaro quetzal que, aseguran los historiadores, no habría sido usada por el emperador sino por los sacerdotes, usurpada durante la colonización europea en América por el archiduque Fernando II de Austria, de la dinastía de los Habsburgo.
La pieza retenida en el Museo de Etnología de Viena “no será devuelta en forma permanente”, anticipó la directora de esa institución, Sabine Haag, quien considera que el penacho, creado y utilizado por el pueblo azteca en rituales religiosos, “forma parte de la herencia cultural de Austria”
A cambio del préstamo del Penacho de Moctezuma, México pondría a disposición de Austria una carroza de oro de Maximiliano I (1832-1867), efímero emperador austríaco de México, que reinó de 1863 a 1867, así como un escudo.
Versiones. El investigador Díaz del Castillo, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, indica que el penacho no fue regalado por Moctezuma a Hernán Cortés , como era costumbre en la época con todos los visitantes.
Cortés intentó enviar por medio de dos navíos todas las riquezas obtenidas a su familia, pero sus capitanes decidieron atracar en la isla Tercera (Jamaica), donde fueron asaltados por el corsario francés Fleury.
Las riquezas de Moctezuma llegaron a Fernando I, rey de Francia, en 1522. Un súbdito francés robaría las piezas mexicanas medio siglo después y las vendería en Italia al conde Ulrich de Montfort. Este, a su vez, las vendería en 1580 al archiduque Fernando II, coleccionista de objetos exóticos que se exhiben en el castillo de Ambras (Tirol).
México considera el regreso del penacho como una cuestión de dignidad nacional. (Télam)


