Que el tránsito en Rosario se haya convertido en un caos no es ninguna novedad, hecho acentuado por la ausencia casi total de inspectores en las calles de la ciudad. A este desorden se agrega el estacionamiento anárquico y sin respetar regla alguna que reina en nuestras arterias. El colmo de esta triste realidad se da justamente frente a la ex-Aduana, hoy dependencia municipal. Allí, por calle Sargento Cabral, los “trapitos”, estimulados por la demanda de lugares gratuitos, habilitaron la mitad de la calle (sí tal cuál usted lo lee) para estacionar vehículos, entre la fuente de Las Utopías y una plazoleta central casi en la intersección con Urquiza, donde reza un cartel: “Prohibido Estacionar las 24 hs”, el cual es olímpicamente ignorado por todos, como cualquiera lo puede constatar. Por supuesto que también se estaciona a 45 grados en ambas manos de Sargento Cabral, hasta avenida Belgrano, quedando entonces un espacio mínimo para circular. La cuestión se agrava porque el problema continúa girando a la derecha por la subida de calle Urquiza hacia San Martín, donde también está prohibido estacionar y sin embargo se lo hace delante de otro cartel, también a 45 grados y ocupando prácticamente todo el ancho de la angosta calle. Nadie de la Municipalidad parece preocuparse por este molesto accionar que ocurre delante de sus narices. Claro, los únicos que controlan (y multan) son los empleados de la concesionaria del estacionamiento medido del resto de las calles céntricas, que son privados, y recaudan bastante. ¿Cuándo volverán los inspectores a la calle para cumplir con sus funciones y justificar su sueldo? ¿Cuándo se liberará esta playa de estacionamiento al aire libre que entorpece la circulación y ocupa hasta la senda peatonal? ¿Ningún funcionario se asoma a la ventana de la ex-Aduana y ve lo que ocurre? ¿O ellos también estacionan allí?































