Un ciudadano chino que tenía pedido captura judicial por el crimen de un
matrimonio de esa nacionalidad y de un joven boliviano, asesinados a golpes de hacha el 19 de
diciembre pasado en un taller textil del barrio porteño de Parque Chacabuco, fue detenido ayer en
la provincia de Salta.
El sospechoso, de unos 35 años, fue arrestado por la
Delegación Salta de la Policía Federal y se convirtió en el tercer detenido por el crimen, todos de
nacionalidad china. El sospechoso fue localizado por el personal policial en inmediaciones de la
terminal de ómnibus de la capital salteña y los investigadores sospechan que tenía intenciones de
abandonar el país y cruzar a Bolivia.
Según indicó subjefe de la Delegación Salta de la Policía
Federal, subcomisario Fredi Rubén Corvalán, el sospechoso fue reconocido por un tatuaje que
presentaba en su cuerpo cuyas características coincidían con las de una de las personas buscadas
por los crímenes de Chenfang Jin, de 42 años; su esposa Mingzi Wu, de 46 —quienes se hacían
llamar Fabián y Julia:— y Rigoberto Colque Ramos, el obrero de 22.
Tras el arresto, este individuo fue llevado a la sede de la
delegación policial, hasta donde llegaron otros dos hombres de nacionalidad china que oficiaron de
traductores ya que el detenido casi no habla castellano. Según informó el jefe policial, el
sospechoso comentó que se había mantenido oculto durante varios días porque está amenazado de
muerte. Al ser arrestado, el hombre no se resistió y tampoco estaba armado.
Con este último arresto, los investigadores consideran que
el caso está aclarado, ya que el fin de semana último fueron arrestados en la villa 1-11-14 otros
dos ciudadanos chinos sospechados de haber cometido el triple crimen.
Máxima violencia.
Los tres detenidos trabajaban a las
órdenes del matrimonio como encargados de los tres talleres textiles que poseían y, según
refirieron empleados, la decisión de asesinarlos habría tenido como fin robarle a la pareja una
importante cantidad de dinero que creían que tenía guardada.
En tanto, el muchacho de nacionalidad
boliviana fue asesinado porque se encontraba en el lugar cuando los sospechosos atacaron al
matrimonio.
Los cadáveres hallados el 6 de enero
estaban en un pozo debajo de un parche de cemento en el piso, que se notaba reciente y, además, en
el mismo lugar había bolsas con tierra, lo que despertó la sospecha de los investigadores.
Tras las excavaciones se descubrió
que los cuerpos estaban envueltos con bolsas y papel film de freezer, aunque con evidente
desprolijidad. "Parecía un trabajo apurado, no hecho por profesionales", explicó entonces una
fuente de la investigación.
En el mismo pozo, y fuera también, se
encontraron herramientas y utensilios que se creen fueron las armas homicidas: hachas de distinto
tamaño, cuchillos de todo tipo y palas.
Un jefe policial aseguró que en la
escena del crimen había suficientes huellas, sangre y material genético como para cotejar con
eventuales detenidos.
Los cuerpos de las víctimas, que se encontraban desaparecidas desde el
19 de diciembre último, fueron hallados en la noche del 6 de enero enterrados en una casa ubicada
en la calle Zelarrayán 1342, donde funcionaba uno de los tres talleres textiles que poseía el
matrimonio asesinado.
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