Capitán Bermúdez.— Un certero golpe en la cabeza asestado con un objeto
contundente, en un aparente intento de robo, terminó con la vida de Mario Alberto Maturan, un
hombre de 60 años que trabajaba como sereno en el predio de una empresa desagotadora de esta
ciudad.
Fuentes policiales indicaron que Maturan llegó poco antes de las 6 de la tarde
del sábado —lo hacía habitualmente— al terreno donde la empresa DHSH S.R.L está
construyendo una nueva planta. Debía comenzar un nuevo turno de trabajo que finalizaba a las 6 de
la mañana del día siguiente, doce horas después.
El emprendimiento está ubicado en un sector bastante alejado de la zona urbana,
sobre la calle Los Crisantemos, a unos150 metros de la autopista Rosario-Santa Fe, en el barrio Las
Quintas. Al lugar lo distinguen la desolación y la ausencia de viviendas cercanas. Una fuente
policial señaló que la falta de habitantes en la zona dificulta la tarea de los investigadores para
encontrar testigos del violento suceso.
El cuerpo de Maturan fue encontrado por Mirko B., el otro sereno con quien se
repartían los turnos de 12 horas en el lugar. Apenas arribó, el trabajador encontró a su compañero
sentado inmóvil en una reposera y con la cabeza chorreando sangre. Después, levantó la vista y se
percató de que habían desaparecido algunos objetos que pertenecían al sereno fallecido.
Precisamente, para los pesquisas, el faltante de las pertenencias de Maturan
sustentaría la hipótesis de que el suceso fue el desenlace de un atraco. Sin embargo, un vocero de
la Unidad Regional XVII señaló que los investigadores no desechan que el episodio pueda tener otra
motivación, aunque no precisó los motivos concretos.
Los pesquisas presumen que el trabajador podría haber estado dormido cuando lo
atacaron. Mirko B. le dijo a la policía que a su compañero lo encontró sin vida sentado en una
reposera con la cabeza apoyada en un almohadón. Una revista de juegos de "letras" y una birome
completaba el paisaje. "Al parecer, la revista le servían al sereno como entretenimiento", explicó
el vocero consultado.
Resistencia. En el lugar no había rastros de violencia, ni tampoco el cuerpo de
Maturan tenías signos de haberse defendido del ataque. Quien o quienes agredieron al sereno, según
los pesquisas, utilizaron algún elemento contundente que recogieron en el predio. En rigor, fue muy
abultado el botín que se llevaron: sólo algunas pertenencias personales del sereno. "Tal vez
creyeron (por los ladrones) que lo habían matado y decidieron marcharse sin llevarse nada
más",.especuló un pesquisa de la policía sanlorencina.
Los investigadores presumen que esta posibilidad puede ser concreta ya que en la
oficina donde se produjo el ataque había una computadora que los intrusos no se llevaron. Tampoco
recogieron ninguna de las herramientas que estaban en un galpón cercano a la oficina.
Maturan, de 60 años, no tenía hijos y vivía con su actual pareja en una vivienda
ubicada en 25 de Mayo 315 del barrio Centro, en Capitán Bermúdez.
Segundo caso
El 20 de octubre mataron al operario Eulogio Torres,
de 58 años, cuando iba a trabajar. Hay dos chicos presos.