Cuando el mundo futbolero centró toda la atención en el duelo Lionel Messi-Cristiano Ronaldo, el partido amistoso tuvo su razón de ser. Imposible soslayar la presencia de dos megaestrellas como la Pulga y el delantero portugués, pero el partido también cuenta. Y más cuando al cabo de 90 minutos se puede hablar de un triunfo ante un rival siempre complejo como lo es Portugal. Angel Di María y Lionel Messi, de penal, fueron los principales artífices de la victoria. Es que de sus pies llegaron los goles con los que Argentina doblegó por 2 a 1 al conjunto lusitano. Cristiano Ronaldo había marcado la igualdad transitoria.
Messi fue determinante en el primeros 20 minutos, al monopolizar las tres llegadas de peligro que generó el conjunto de Batista. Y después de alertar con un cabezazo, el rosarino irrumpió en el juego con su indescifrable habilidad para provocar la apertura del marcador en una excelente maniobra que inició y culminó otro rosarino, Di María.
En ese lapso del partido la Pulga se movió con soltura por todo el frente de ataque, como actualmente lo hace en el club catalán, y Di María fue un extremo bien vertical en su recorrido.
Poco después del gol, en una combinación con Ever Banega, Messi quedó cara a cara con Eduardo pero el arquero conjuró la situación en el área con una salida a tiempo.
La dinámica de Argentina en el ataque disimulaba algunos desajustes defensivos propiciados por fallas individuales (Banega comenzó con dificultades en la contención) y la intensidad del juego portugués.
Nani comprobó rápidamente que el sector izquierdo de la defensa argentina no tenía solidez con Esteban Cambiasso y el debutante Marcos Rojo. Por ese lugar se gestó la acción que derivó en el empate: Nani descargó para Martins, Nicolás Burdisso no pudo neutralizar un cabezazo defectuoso de Hugo Almeida y Cristiano demostró que también es oportunista.
Con la moral en alza, el crack de Real Madrid tuvo su momento en el partido y dos minutos más tarde ensayó una corrida por el centro del campo que terminó con un disparo cerca del palo izquierdo, tras rebotar en Milito.
Argentina bajó su rendimiento a partir de la reacción portuguesa y esa característica se mantuvo en el inicio del complemento, cuando el rival tuvo tres chances claras para sacar ventaja.
Argentina, en ese período, fue un equipo desarticulado, sin progreso ofensivo y con Messi obligado a un retroceso exagerado. Pero desde los 15 minutos, con los numerosos cambios, el partido perdió la intensidad y se emparentó más con su esencia amistosa.
En ese contexto, Argentina tuvo dos ocasiones para quedarse con el triunfo en los pies y la cabeza del ingresado Javier Pastore, pero el arquero Rui Patricio primero y el travesaño después lo impidieron.
Y cuando el empate parecía consumado, Messi confirmó su llamado al protagonismo permanente. Coentrao derribó a Juan Manuel Martínez en el área y Messi resolvió el partido con un toque sutil que lo convirtió en el gran ganador del duelo de cracks. l
































