Argentina cuenta con un gobierno que sorprende al mundo, aunque fácil definir ya sea por la admiración o el ridículo que inspira. Gestión liderada por una atractiva mujer, Cristina Fernández, que acapara la atención de todos. Una de las perlitas más llamativas que han parido es el homenaje perpetuo al malogrado Néstor Kirchner; él retumba en los discursos presidenciales, a la manera de un nuevo semidios que surgió para protegernos, vaya a saber uno de qué peligro. La confiscación de fondos previsionales, la apropiación del negocio del fútbol para autopublicitarse, el plagio de la idea de "la Opo" conocida como Asignación Universal y hasta un corralito para que no se escapen dólares son algunos ejemplos de la "tormenta de ideas" oficialista. Como una manera de adelantarnos a futuras innovaciones, propongo abandonar de un plumazo el perimido calendario gregoriano y comenzar a enumerar los años desde el 2003, que es donde comenzó todo. Si la idea prospera, estaríamos iniciando cada año el 25 de mayo, lo que permitiría tolerar mejor las comidas ricas en calorías, típicas de fin de año. Sin dudas, una iniciativa a la altura del "relato histórico" craneado desde el gobierno. Y al que no le guste, que se vaya a Montevideo.






























