La canciller de Alemania Angela Merkel se pronunció a favor de una reducción "perceptible" del número de refugiados que ingresan al país, tranquilizando las voces críticas dentro de su partido CDU, pero se negó a cerrarles las puertas.

La canciller de Alemania Angela Merkel se pronunció a favor de una reducción "perceptible" del número de refugiados que ingresan al país, tranquilizando las voces críticas dentro de su partido CDU, pero se negó a cerrarles las puertas.
Pese a las fuertes turbulencias de las últimas semanas y a las críticas dentro de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) sobre su política de acogida de refugiados, la gobernante fue ovacionada durante varios minutos por sus partidarios, reunidos en congreso en Karlsruhe. Durante un discurso que se centró esencialmente en el tema migratorio, Angela Merkel admitió que "incluso un país como Alemania se ve superado a la larga por un número tan grande de refugiados". A fines de este año alcanzará el millón, un récord histórico que pone a Alemania frente a desafíos enormes. "Es por esta razón que vamos a reducir de forma perceptible el número" de refugiados que llegan a Alemania, prometió. Insistió en la necesidad de encontrar soluciones europeas a la crisis. La canciller hizo hincapié en el rol esencial de Turquía. Berlín fue uno de los iniciadores del acercamiento a Ankara para intentar contener en Turquía a los más de dos millones de refugiados sirios. La canciller habló sobre la urgencia de relocalizar a 160.000 refugiados que llegaron a Grecia e Italia, una medida decidida a nivel europeo pero que hasta ahora no se aplicó. Subrayó además la importancia de proteger las fronteras externas de la UE. Sin embargo, se negó a cerrar las puertas de Alemania a los refugiados. "No vamos a resolver nada encerrándonos, en el siglo XXI, encerrarse no es la solución", zanjó. Su aliado bávaro, la CSU, pero también algunas voces dentro de la CDU, exigen que fije una cifra máxima de refugiado a recibir. Pero se niega categóricamente a aceptar esta opción. Para Merkel, abrir las puertas de su país a los refugiados, que huyen de la violencia en Siria o Irak, es un "imperativo humanitario".La canciller invocó varias veces la moral para justificar su política.