Es tan indignante la ligereza de criterio de todos los políticos, sin excepción, que crean pánico por las decisiones que toman y quieren tomar. ¿A dónde nos llevan? Deben saber que si a un chico de cualquier edad se le dice "despenalización del uso de la droga" lee "la droga está permitida". Esta gente pone el carro delante de los caballos. En vez de lanzar una política de prevención y de creación de centros barriales de desintoxicación para después, si quieren, despenalizar, primero despenalizan y después "veremos qué hacemos". Son de terror. Todo lo quieren resolver sentados en sus escritorios y dirigiendo la vida de la gente con leyes. Si despenalizan el consumo de algo que tiene "prohibida" la venta, ¿qué mensaje están dando? Comparto lo que dice el padre Pepe, que del tema sabe mucho más que cualquiera de los que se llenan la boca hablando de los derechos humanos de los enfermos por adicción: "En este debate en el que sólo participa una pequeña parte de la Nación, vienen a mi mente las historias de tantos jóvenes de la villa 'excluidos' de la sociedad. Ellos, por supuesto, no conocen el 'uso recreativo de las drogas', porque no tienen las posibilidades de una vida acomodada o de inclusión. Habría que preguntarse si no estamos agregando a la vida de estos hermanos más pobres un problema que después no vamos a ayudar a resolver". Estamos frente a políticos que no cuidan a la sociedad, no hicieron centros de rehabilitación y no los van a hacer, ¿se entiende? Hacen lo más fácil, droga para todos y todas.





























