Vaya si no está en campaña la presidenta con semejante sobredosis de ironías y sarcasmos dirigidos a una Corte (según su paranoia) adicta y subordinada a las grandes corporaciones mediáticas. Apeló a la sensibilidad del ciudadano común con respecto a temas muy candentes de los cuales la única responsable es ella con medidas que facilitan y abonan el delito. Puso en tela de juicio a quienes no son funcionales a sus caprichos de niña malcriada, si acepta a quienes imparten los fallos también debe hacerlo con respecto a las sentencias. Nuevamente se apropió de un acto patrio para denostar, agredir verbalmente, humillar como es su estilo, vociferar y por último, como jefa de Estado canchera, bailar al son de una marcha devenida en ritmo caribeño, ofreciendo un espectáculo patético y circense. Aún no entendió que las fechas patrias son de todos y no solamente de esos productos de almácigo de bananas y zapallos que la rodean. ¿Es necesario que nuestro prócer se revuelque en su tumba? Esto no es democracia, es tiranía. Lamentable
































