Para el que lea esta carta y saque sus propias conclusiones: Yo soy la abuela de un nene de diez años que cursa 4º grado, en una escuela pública del centro de Rosario. Mi nieto es inquieto, travieso, charlatán, hiperactivo, inteligente, como la mayoría de los chicos de su edad. El rol de la escuela, a través de los maestros, es instruir y educar, esto último junto con los padres. Ahora, yo pregunto: ¿qué pasa cuando a un alumno la señorita Paula, maestra de ciencias sociales y naturales, lo trata permanentemente de "buchón", "malo", "maldito", "imbécil", "me tenés las bolas hinchadas", "sos gay", "sos el novio de tu compañero, que están siempre juntos" o "tenés buenas notas, pero si quiero te hago repetir el grado"? Lo que pasa es simple, mi nieto no quiere ir más a la escuela, y el problema no es únicamene con él, sino que trata igual a varios de sus compañeros. La señorita Paula es una maestra que fue removida ya, de varios grados, por tener problemas y yo me sigo preguntando: ¿sirve una maestra así para estar al frente de un grado? ¿Qué enseñanza deja a sus alumnos? ¿Qué educación puede impartir? ¿Puede exigir respeto, si ella es la primera que no lo hace? Yo soy maestra, y veo con preocupación lo que está pasando a mi nieto. Esperemos que esto se revierta. Perdonen que les haya transmitido mi inquietud. Con todo respeto.
































